
EL PAGANISMO IDOLÁTRICO DESATADO FESTEJANDO AL DIOS DE LOS MUERTOS.
Queridos hijos: Cuánto me duele y me pone triste el darme cuenta de cómo se preparan mis hijos en la Tierra para celebrar la noche de brujas.
Hay algo más a fondo, crímenes de niños secuestrados sin bautizar, y doncellas que serán sacrificadas en muchas partes del mundo; para ofrecer su sangre, sus vidas y sus almas, al príncipe de las tinieblas.
¡Ese culto idolátrico provocará que la Ira Divina se deje venir como un látigo de fuego sobre el mundo entero! Mis hijos, no hagan eso, ustedes no saben el verdadero significado de esa noche siniestra, en la que el poder del mal será ensalzado. Las autoridades que promueven y apoyan todas estas cosas sufrirán antes de entregar el alma al Creador, a causa de de todo esto, pecado de idolatría con ropaje de falsa alegría mundana. Ay de los que pervierten la inocencia de mis niños, ofreciéndoles disfraces horribles, y de esta manera unirse a los adoradores de Satán. ¡Cómo serán rechazados aquellos que saben lo que esto significa! ¡No se dejen engañar queridos hijos! La fuerza del reino de la obscuridad aumenta con la multitud de cultos idolátricos, se alimenta con sangre de bebés inocentes. Esa fiesta horrible debe desaparecer de vuestras costumbres, pues uno solo es el Señor vuestro Dios, celoso y compasivo.
Este año será más terrible, los sacerdotes y sacerdotisas satánicos harán un desposorio, un ofrecimiento de toda la humanidad, de todo el género humano, para que Satanás cobre poder sobre las voluntades débiles. Para evitar que esto tenga efecto al unísono en millares de almas que han descuidado su vida de oración y fe, voy a pedirles que no dejen de rezar el Rosario ese día, si, continuamente, todo el día y toda la noche; con un Rosario que se rezara cada segundo alcanzaría para convertir muchas almas ¿Cómo pueden seguir divirtiéndose cuando el mundo está a punto de recibir un azote del Cielo?
Queridos hijos, no vivan ignorando lo que pronto va a suceder, es preciso que se enmienden ya, pues pronto no podré hacer nada por ustedes. Mi México querido ¡Vuestra Madre sufre y llora por la rebeldía y la desobediencia a Dios! Miren mis lágrimas, son por ustedes, porque quiero que no sufran los terribles flagelos que vendrán sobre el mundo ¡Los cultos idolátricos y los centros de curanderismo deben desaparecer para dar paso a las casitas de oración. Dios ama aun a México, sí, queridos hijos, pero Él no está contento con la vida que llevan muchos de ustedes.¡Traten de tener contento a Dios! Ofrezcan de corazón, por mi medio, la reparación propia y por los pecados de los brujos.
México va a ser un país próspero y limpio cuando grandes y pequeños levanten sus Rosarios rezando con gran amor y devoción cada cuenta.
Reciban todos, mi bendición.
Yo les bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
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