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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".
"Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio."
Padre Eterno, te ofrezco las llagas de Nuestro Señor Jesucristo, para curar las llagas de nuestras almas.

El Padre nos dice como amar de verdad:

Ama quien todo lo entrega

Ama quien todo lo da

Ama quien nada espera

Ama quien no desespera y confía

Ama quien deposita en mis benditas manos su vida y no exige más

Ama hijos míos quien entrega su propia vida en beneficio de los demás

Ama quien respetuosamente dice te amo señor, pero tus gobiernas mi vida y no yo

Ama sobre todo quien enseña, quien transmite mi palabra, aún a costa de su propio dolor.


Hija: Quiero que tus hermanos se abandonen en el Señor.
Aquellos que no logran despegarse del materialismo, los que caen en las debilidades humanas, los que son tentados por satanás deben orar diciendo:

Señor, llévame de Tu Mano
no quiero perder Tu Senda.
Quita el enemigo de mi lado
sólo Tú puedes hacerlo.
Sana mi corazón herido,
para llenarlo con Tu Nombre.
Amén.
Esta oración los hará conmover.
Gloria a Dios.



martes, 10 de abril de 2012

NOTIFICACIÓN SOBRE LOS ESCRITOS Y LAS OBRAS DE LA SRA. VASSULA RYDÉN

CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE


Muchos Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos se dirigen a esta Congregación para tener un juicio autorizado sobre la actividad de la señora Vassula Rydén, greco-ortodoxa residente en Suiza, que está difundiendo en los ambientes católicos de todo el mundo, con su palabra y sus escritos, mensajes atribuidos a presuntas revelaciones celestiales.


Un análisis atento y sereno de todo el asunto, realizado por esta Congregación y orientado a «examinar si los espíritus vienen de Dios» (cf. 1 Jn 4,1), ha puesto de manifiesto, junto a aspectos positivos, un conjunto de elementos fundamentales que deben considerarse negativos a la luz de la doctrina católica.


Además de destacar el carácter sospechoso de las modalidades con que se producen esas presuntas revelaciones, es preciso subrayar algunos errores doctrinales contenidos en ellas.


Entre otras cosas, se habla con un lenguaje ambiguo de las Personas de la Santísima Trinidad, hasta el punto de que se confunden los nombres y las funciones específicas de las Personas Divinas. En esas presuntas revelaciones se anuncia un inminente periodo de predominio del Anticristo en el interior de la Iglesia. Se profetiza, en clave milenarista, una intervención decisiva y gloriosa de Dios, que estaría a punto de instaurar sobre la tierra, antes de la venida definitiva de Cristo, una era de paz y bienestar universal. Además se anuncia que próximamente se llegará a formar una Iglesia que sería una especie de comunidad pan-cristiana, lo que se opone a la doctrina católica.


El hecho de que en los escritos posteriores de la señora Rydén esos errores ya no aparezcan, es signo de que los presuntos «mensajes celestiales» son fruto sólo de meditaciones privadas.


Además, la señora Rydén, participando de forma habitual en los sacramentos de la Iglesia Católica a pesar de ser greco-ortodoxa, suscita en diversos ambientes de la Iglesia Católica no poco asombro, parece colocarse por encima de cualquier jurisdicción eclesiástica y de toda regla canónica, y crea de hecho un desorden ecuménico que irrita a no pocas autoridades, ministros y fieles de su propia Iglesia, situándose fuera de la disciplina eclesiástica de la misma.


Teniendo en cuenta que, a pesar de algunos aspectos positivos, el efecto de las actividades llevadas a cabo por la señora Vassula Rydén es negativo, esta Congregación solicita la intervención de los Obispos para que informen de forma adecuada a sus fieles, y no se dé ocasión alguna en el ámbito de sus respectivas diócesis a la difusión de sus ideas. Por último, invita a todos los fieles a no considerar sobrenaturales los escritos y las intervenciones de la señora Vassula Rydén, y a conservar la pureza de la fe que el Señor ha confiado a la Iglesia.


Ciudad del Vaticano, 6 de octubre de 1995.





Joseph Card. Ratzinger
Prefecto





Tarcisio Bertone, S.D.S.
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario


http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19951006_ryden_sp.html

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