sábado, 5 de mayo de 2012

SALVEMOS ALMAS DEL PURGATORIO DIARIAMENTE


Las visitas de La Virgen


Las almas del Purgatorio no ven a Dios hasta subir al Reino, 
pero si reciben la gracia de ser visitadas por la Virgen, quien acompañada por San Miguel Arcángel, las consuela, aliviando el dolor que las sofoca. Los ángeles custodios de las almas las acompañan en el Purgatorio como lo hicieron en vida, dándoles también consuelo, así como irán con ellas al Reino el día en que ingresen allí glorificadas.


Por la intercesión de la Virgen, particularmente en los días de Fiesta de la Iglesia (Semana Santa principalmente, pero también Navidad, y en cada día de fiesta) Dios libera almas en mayor cantidad, como acto de Misericordia, acortando las penas. Y esto no es por el mérito de las almas que allí purgan (no hay posibilidad de acumular méritos frente a Dios en el Purgatorio), sino por la intercesión de la Virgen y los santos y por las oraciones de los que aún estamos aquí y pedimos por esas almas. Las almas, de este modo, no pueden hacer nada desde el Purgatorio para acortar o aliviar sus penas, ya que su tiempo se agotó al haber llegado a la muerte. Sin embargo, los que estamos aún en vida en la tierra podemos hacer mucho por ellas. Nuestra oración, nuestro amor, nuestros ruegos a Dios, alivian y acortan sus penas.


Nuestro amor por las almas hace que ellas sufran menos, o suban antes al Cielo. Pero, muy importante también es saber que si bien las almas no pueden hacer nada por ellas mismas, si pueden obtener ayuda de Dios para nosotros, para que el Señor nos socorra. Las almas son poderosas ayudantes de quienes oran por ellas: esa es una gracia que Dios les concede, ayudar a los que aún estamos en la tierra. De este modo, podemos hacer un excelente "intercambio" espiritual: oremos muchísimo por las almas, y ellas nos devolverán ese enorme regalo de amor, pidiendo a Dios por nosotros. Santa Catalina de Bologna dijo: "He recibido muchos y grandes favores de los Santos, pero mucho más grandes de las Santas Almas (del Purgatorio)".



PRESIGNARSE: "En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén".


SEÑOR MÍO JESUCRISTO: "Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y
porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos
ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del
infierno. Ayudado de Vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más
pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén".


ORACIÓN QUE LIBERARÁ ALMAS DEL PURGATORIO CADA VEZ QUE SEA OFRECIDA A 
DIOS: 



"Padre Eterno, os ofrezco la Preciosísima Sangre de Vuestro Divino Hijo
Jesús, junto con las Misas que se digan en todo el mundo hoy:
* Por todas las santas almas del Purgatorio.
* Por los pecadores en todas partes.
* Por los pecadores en la Iglesia Universal.
* Por los de mi propio hogar, y dentro de mi familia.
Amén".




PROMESA DE JESUCRISTO A SANTA GERTRUDIS:
El Salvador aseguró a Santa Gertrudis la Magna, religiosa cisterciense del
Monasterio de Helfta en Eisleben (Alemania), a finales del siglo XIII, que
esta oración liberaría a 1000 almas del Purgatorio cada vez que se
ofreciese, extendiéndose también la Promesa a la conversión y salvación de
las que todavía peregrinan en la Tierra.



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