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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

lunes, 7 de noviembre de 2016

El cirujano decía que yo no caminaría nunca

7 noviembre – Francia, Dijon: Nuestra Señora del Estanque

Un Minuto con María
Hagamos conocer y amar a María     


Hace poco más de dos años, el cirujano me decía que nunca volvería a usar mis piernas. En septiembre pasado (2015), fui a Lourdes en peregrinaje con Lourdes Cancer Espérance. Cuando las enfermeras me sostenían para entrar al agua de las piscinas, sentí una ola de calor desde la punta de mis pies hasta el cuello. Las señoras al verme salir del agua sin ayuda alguna gritaron “¡Milagro!”. Yo lloraba, viéndome caminar sola. Pusieron la estatua de Nuestra Señora de Lourdes en mis brazos, yo la besé con todas mis fuerzas, no lograba creer lo que me pasaba.

A mi regreso, mi médico familiar consideró esta curación como extraordinaria. Para el, es un milagro. Finalmente, escribí al obispo de mi diócesis para transmitirle mi testimonio. Dios, por la intercesión de su Madre, me concedió esta gracia, a mí que se lo suplicaba en mis oraciones desde el principio de mi parálisis.

Creo que mi marido, que murió hace treinta años, yo sólo tenía 38, me protege y pide por mí. Sé que la Virgen María no me abandonará jamás. Continúo rezándole día y noche.

Reine Marie (Francia)  Curada en las piscinas del Santuario de Lourdes en septiembre del 2015 Testimonio publicado en ‘Lourdes Journal des Grâces’ (Diario de Gracias de Lourdes) de febrero-marzo 2016

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