.

Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

domingo, 6 de noviembre de 2016

MENSAJES EL TRIUNFO DE LA INMACULADA TOMO 2.



05-05-09 

Jesús: Dime, hija mía, dime que tú los volverás a Mí. Dime que en los momentos de Grave Tribulación que están por venir, cuando las ovejas se encuentren desnortadas y sin saber dónde ir ni qué hacer, tú los volverás a Mí. Dime, Marga, dime que tú los volverás a Mí. Tu lugar y vuestro lugar es el Corazón de Jesús.

Marga vendrán momentos muy difíciles.  Yo tengo diferentes planes. Si no salen unos, empleo otros. Yo os comunico unos para que luchéis por lo mejor. Si no sale, Yo lo modifico siempre a vuestro favor, para lograr de vosotros la máxima perfección y la máxima santidad. Y si no puedo: la menor condenación. Hija, ya no sé qué hacer para atraeros a Mí. ¿Sabes tú la gravedad que tiene el haber recibido tanto y no responder?

 15-05-09 

Virgen: Marga: el primer rato del día a Mí, muy bien. Es así. Y tú en la paz.  ¿Qué quieren venir turbulencias? Que vengan.  ¿Qué puede quitarte tu paz? Nada. Tú, en la Paz de Dios. Yo Soy la Reina de la Paz. Tú, conmigo. Marga: mi Corazón está apenado por tantos hijos ingratos que se encuentran en la Nación española, que no quiere hacer caso de mis advertencias y vive en una bonanza ficticia y en un bienestar aparente. No os llega la crisis a todos y vuestro corazón no se acuerda de Mí.  Os tiene que llegar la desdicha al fondo, para que recurráis a Mí. Tan olvidados estáis de las cosas de Dios.  Hoy, como anuncié en Fátima, el mundo camina hacia su autodestrucción y Yo, vuestra Madre, no he podido impedírselo. He ahí la causa de mi tristeza: que, a pesar de mis advertencias, no habéis hecho caso de Mí, y el mundo camina hacia su autodestrucción… Y no querrán convertirse; y se condenan, pequeña hija mía, se condenan, preciosa, ¿tú lo sabes?: se condenan… Hija, hija… no quieren hacer caso de mis advertencias, hija: no hay amor, hija, sólo odio. Sólo el odio. ¿Por qué? El mundo es muy oscuro y negro, hija, porque el odio lo domina. No podéis verlo, pero el odio domina vuestros corazones. Porque no habéis querido venir al Amor.

¡Éste que aquí os muestro es el Corazón de Jesús! ¡Éste es vuestro lugar, vuestro Refugio y vuestro Camino! ¡A Éste es al lugar donde debéis venir y sólo a Él donar culto! Sí… Tantas veces dicho, tanto os lo digo y no queréis hacer caso. ¡Oh, hija!, tu Librito poco podrá hacer. ¡Pero será algo! Y ya sabes, hija, el valor que tiene para Mí, aunque sólo sea un alma. Tú haz todo lo que esté en tu mano para aliviarme y para lograr salvar a cuantas almas puedas. Pero que sepas, hija, que luchas contra la cerrazón de los hombres, algo que ni Yo, con mi inmenso Amor, he logrado vencer. Algo que se ha opuesto y negado hasta al mismo Dios. Algo que ni le ha servido el Sacrificio de Jesucristo. Y que sepas que Yo seguiré luchando por las almas, aunque quede en el mundo una sola alma con posibilidad de conversión. Mi lucha y mi Amor con el mismo ímpetu. Tanto os quiero y así os amo. Sí, aunque Yo ya he vencido y me encuentro en el Cielo con muchas almas, velo por todas las que quedan por salvar y me apeno porque quiero que ninguna se condene. ¡Ni una sola! No me amaina en mi lucha el gozar de la Visión beatífica de Dios. ¡Quiero que todos los hombres se salven!101 Porque son mi Hijo, porque cada uno de vosotros sois para Mí como si sólo tuviera un hijo único muy amado. ¿Lo entendéis? Sí. Por eso, Marga…

¡Oh, Marga!... (Me coge de las manos) ¡Por eso, hija!, ¿quisieras formar parte de este Plan? Oh, sí… aunque sólo sea un reducto de almas comparado con la humanidad las que consigas salvar, ¿quieres ser cauce de este Don? ¡Oh, mis pequeñitos arquitectos, vosotros los profetas! Cuando Yo planeo mis planes, os pongo como artífices, aunque os elijo pequeños, muy pequeños, ¡es para confundir a los fuertes! Porque hija, para que vean que con su fuerza no llegarán a Dios, para que sean humildes y le reconozcan a Él como Artífice de todo. (Dios mío, la Virgen es una Mamá joven, es mi Mamá, pero tiene tal juventud que asombra. Asombra la madurez del Amor y la Maternidad en una Niña casi. Y la prontitud, la vitalidad. La profundidad en su vivencia del amor, la serenidad, el luchar hasta el último suspiro de la última alma. El no darse por vencida y agotada a pesar de ser consciente y estar tan triste por la gravedad de la condenación de las almas. La responsabilidad tan bien acogida del encargo que le hizo Dios: ser la Madre de cada uno de los hombres) ¡Oh, Mamá!, ¡qué Maravillosa eres! El Señor hizo en mí Maravillas. ¡Gloria al Señor!

                                                               
 101 Cfr. I Tm 2,4-5.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada