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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

lunes, 6 de febrero de 2017

Papa Francisco: ¿Quieres ser libre? Sé entonces esclavo del amor


Por Álvaro de Juana



El Papa en la Misa. Foto: L'Osservatore Romano

VATICANO, 06 Feb. 17 / 05:27 am (ACI).- El Salmo 103 fue en esta ocasión protagonista de la homilía del Papa Francisco en la Misa que ofició, como cada mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta. Allí el Pontífice invitó a ser esclavo del amor pues de esta manera uno es totalmente libre.

“Qué grande eres Señor”, es “un canto de alabanza”, dijo el Papa. “El Padre trabaja para hacer esta maravilla de la creación y para hacer con el Hijo esta maravilla de la recreación”, explicó.

Francisco se preguntó por qué Dios ha creado el mundo y señaló que “simplemente para compartir su plenitud, para tener alguno al que dar y con el que compartir su plenitud”. Y en la recreación hace “de lo feo algo bonito, del error algo cierto, de lo malo algo bueno”.

“Cuando Jesús dice: ‘El Padre siempre obra, también yo obro siempre’, los doctores de la ley se escandalizaron y querían matarlo por esto. ¿Por qué? Porque no sabían recibir las cosas de Dios como un don. Solo como justicia: ‘Estos son los mandamientos. Pero son pocos, nosotros hacemos más’. Y en lugar de abrir el corazón al don, se han escondido, han buscado refugio en la rigidez de los mandamientos, que ellos habían multiplicado hasta 500 o más. No sabían recibir el don. Y el don solo se recibe con libertad. Y estos rígidos tenían miedo de la libertad que Dios nos da; tenían miedo del amor”.

Francisco continuó: “por esto hoy hemos dicho ‘Señor eres grande’. ‘Te quiero mucho, porque me has dado este don. Me has salvado, me has creado’”.

“Esta es la oración de alabanza, la oración de alegría, la oración que nos da alegría en la vida cristiana. Y no esa oración cerrada, triste de la persona que nunca sabe recibir un don porque tiene miedo de la libertad que siempre lleva consigo un don. Solo sabe hacer el ‘deber’, pero el deber cerrado. Esclavos del deber, pero no del amor. ¡Cuando uno es esclavo del amor es libre! Es una bella esclavitud esta, pero ellos no lo entendían”.

Para el Papa hay 2 “maravillas del Señor”: “la maravilla de la creación y la maravilla de la redención, de la recreación”. “¿Cómo recibo yo esto que Dios me ha dado –la creación– como un don? Y si lo recibo como un don, ¿amo la creación, la cuido?”.

“¿Cómo recibo la redención, el perdón que Dios me ha dado, el hacerme hijo con su Hijo, con amor, con ternura, con libertad o me escondo en la rigidez de los mandamientos cerrados, que siempre son más ‘seguros’ pero no te dan alegría, porque no te hacen libre?”, se preguntó.

“Cada uno de nosotros puede preguntarse cómo vive estas dos maravillas, la maravilla de la creación y más todavía la maravilla de la recreación. Y que el Señor nos haga entender esto que es tan grande, y nos haga entender lo que Él hacía antes de crear el mundo: ¡amaba! Que nos haga entender este amor hacia nosotros y que podamos decir –como hemos dicho hoy– ‘¡Eres tan grande Señor!, ¡Gracias, gracias!'”.

Salmo responsorial comentado por el Papa:

Salmo 104:1-2, 5-6, 10, 12, 24, 35

1 ¡Alma mía, bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad,
2 arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,
5 Sobre sus bases asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.
6 Del océano, cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas;
10 Haces manar las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;
12 sobre ellas habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.
24 ¡Cuán numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas está llena la tierra.
35 ¡Que se acaben los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a Yahveh, alma mía!

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