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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

martes, 7 de marzo de 2017

¿Cisma en la Iglesia? No estamos al final del conflicto sino en el conflicto final

Diario digital Hispanidad

¿Cisma en la Iglesia? No estamos al final del conflicto sino en el conflicto final
  • La iglesia no puede ser destruida pero sí puede convertirse en una iglesia de las catacumbas.
  • Y junto a ello una Iglesia falsa pero floreciente.
  • De la mano de un nuevo paganismo, aquel mundo donde todo era abundante, incluida la crueldad.
Probablemente fue Benedicto XVI quien más insistió en la idea de una Iglesia de Roma, no destruida, pero sí en catacumbas.
La Iglesia no perecerá, por supuesto pero el Cisma que parece llegar, que casi ya se dibuja hoy, es el de una Iglesia reducida al silencio, empequeñecida, clandestina… y verdadera, frente a una Iglesia más poderosa que nunca, floreciente, incardinada en el poder civil de que sería su larga mano. Una Iglesia que renacería con el viejo paganismo resucitado, aquel donde todo era abundante, incluida la crueldad.
Por de pronto, lo que ya es: una iglesia de minorías. Hartito estoy de oír hablar del poscristianismo pero si consideramos la actitud de muchos de los que se dicen católicos y de buena parte del clero, dan ganas de pensar justamente eso.
Pero ojo, no sea el final del conflicto, sino el conflicto final. Pase lo que pase, Cristo no pierde batallas y, al final, se hará con la victoria.
Y el mundo volverá a ser joven.
Nota al margen: ¿Y el Cisma no es evitable? No. Depende de cada uno, que por algo somos libres.
Eulogio López

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