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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

lunes, 6 de marzo de 2017

Huyendo del Sinaí: las familias cristianas narran el terror

27/02/2017 EGIPTO - ISLAM


Asesinatos a quemarropa, robos, incendios: los testimonios de los cristianos coptos que huyeron de Al Arish. Algunos de ellos han combatido en el frente en la Guerra del Sinaí en 1973 y ahora Daesh los tilda de “cruzados”. En sus casas se leen las leyendas “¡Váyanse!”, o amenazas de muerte. Las familias parten subdivididas en varios automóviles para evitar que todos mueran simultáneamente en caso de un ataque. Signos de amistad de los musulmanes de Ismailya.

Ismailya (AsiaNews) – En poco más de dos días, decenas de familias cristianas –casi 1000 personas, en su mayoría coptos- han huido de Sinaí del Norte, tras los hechos de violencia sufridos, perpetrados por el Estado islámico, que hace algunas semanas había prometido reforzar sus ataques contra “los infieles de Egipto”. Así, en 10 días fueron muertas siete personas: con disparos de armas de fuego, decapitados, quemados vivos. Las familias que huyeron han sido acogidas en  Ismailya, en Suez y en El Cairo, y la gente –cristianos y musulmanes- trata de ayudarlos de como sea posible, ya sea alquilando casas, entregándoles ropa o utensilios y ofreciendo su servicio. A continuación, transcribimos los testimonios que hemos logrado recabar.


Tocaron a mi puerta a las 10 de la noche. Dos hombres encapuchados le dispararon a mi hijo y entraron por la fuerza, llevando armas automáticas. Tenían una lista de nombres, de cristianos del barrio. Fueron al dormitorio y le dispararon a mi marido (76 años). Me preguntaron dónde teníamos el oro, pero lo único de oro que yo tenía para darles era mi alianza. Luego prendieron fuego la casa.
Nabila Fawzi, una copta que huyó de Al-Arich

 Algún que otro copto de Al Arich encontró escritas en las puertas de su casa algunas amenazas de muerte, o quizás solamente la palabra “¡Váyanse!”. Nos acusan de ser “cruzados”. Hemos dejado todo: tememos por la vida de nuestros hijos, que además van a perder el año escolar.
Hanna Daniel, fugitiva

¡Es algo inimaginable! ¿Puede ser posible que para transportar nuestras cosas fuera de la ciudad de Al Arich, tengamos que tener un permiso del intendente para hacer salir el camión?
Un fugitivo, que pidió el anonimato


Ahora estamos en la calle. Dividí a los miembros de la familia en tres automóviles, por miedo a que mueran todos al mismo tiempo a causa de una explosión o al ser fusilados.
Qadri, un copto de Al Arich

Yo soy médica, y me presento como voluntaria para ocuparme de la salud de los ancianos y de los enfermos refugiados en vuestra iglesia. También tengo la posibilidad de conseguir medicamentos.
Dra. Zeinab, una mujer llevando velo que es médico y reside en Ismailya


Prefiero ir a casa de un amigo mío, para poder dejar el lugar para una familia que busque refugio. Huí con mi mujer y mis tres hijos. El más pequeño, Rami, está acostumbrado a sentir disparos de armas de fuego y explosiones. Pero el mayor, Jospeph, tiembla con cada estruendo. Decidimos partir sin preocuparnos por todas las pérdidas financieras que tendremos que afrontar.
Un padre de familia que huyó de Al Arich


Mi marido fue asesinado por los terroristas en Al Arich el 9 de enero pasado. Nosotros amamos esta tierra. Mi marido la defendió de los ataques de los colonizadores israelíes en 1973. No nos merecemos esto.
Oum Ossama, una viuda que huyó de Al Arich


Hemos empezado a tener miedo hasta de nuestra propia sombra. Tememos que no sigan y ser abatidos de un disparo por la espalda. Los cristianos han sido puestos en la mira de un modo desgarrador.
Un joven que solicita el anonimato    

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