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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

miércoles, 8 de marzo de 2017

KEMPIS (IMITACION DE CRISTO)


CAPÍTULO VIII

De la vil estimación de sí mismo a los ojos de Dios

¿Hablaré yo a mi Señor, siendo, como soy, polvo y ceniza? Si por más de esto me reputare, tú estás contra mí, y mis maldades dan de esto verdadero testimonio, y no puedo contradecirlo. Mas si reconociendo mi vileza, juzgare que soy nada, dejare toda propia estimación y me considerare polvo, como lo soy, me será tu gracia favorable, y tu luz se acercará a mi corazón, y toda estimación se hundirá en el abismo de mi nada y perecerá eternamente. Allí me mostrarás lo que soy, lo que fui, y a dónde vine a parar, porque soy nada y no lo conocí. Si soy dejado a mis fuerzas, todo soy nada, y todo flaqueza; pero si tú me mirares, luego seré fortificado y estaré lleno de nuevo gozo. Y es cosa maravillosa, por cierto, cómo tan de repente soy levantado sobre mí, y abrazado de ti con tanta benignidad, siendo así que yo, según mi propia pesadez, siempre soy inclinado a lo bajo.
Esto, Señor, hace tu amor; que sin méritos míos, me previene y me socorre en tantas necesidades, guardándome también de graves peligros, librándome, para decir verdad, de innumerables males. Porque yo me perdí amándome desordenadamente; pero buscándote a ti solo, y amándote puramente, hallé a mí y a ti, y por el amor me reduje más profundamente a mi nada; porque tú ¡oh dulcísimo Señor! haces conmigo mucho más de lo que merezco, y más de lo que me atrevo a esperar o pedir.
Bendito seas, Dios mío, que aunque soy indigno de todo bien, todavía tu suprema e infinita bondad nunca cesa de hacer bien aún a los desagradecidos, y a los que están muy lejos de ti. Conviértenos a ti, para que seamos agradecidos, humildes y devotos, pues tú eres nuestra salud, nuestra virtud y nuestra fortaleza.

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