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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

viernes, 19 de mayo de 2017

Papa Francisco advierte contra aquellos que convierten la doctrina en ideología

Por Miguel Pérez Pichel


El Papa Francisco celebra Misa en la Casa Santa Marta / Foto: L'Osservatore Romano

VATICANO, 19 May. 17 / 06:03 am (ACI).- El Papa Francisco estableció la diferencia entre la doctrina de la Iglesia y la ideología: “La doctrina une, los Concilios unen a la comunidad cristiana, mientras que la ideología divide”.

En su homilía de la Misa en Casa Santa Marta celebrada este viernes, el Santo Padre advirtió contra aquellos que transforman la doctrina en ideología y “se dedican a turbar a la comunidad cristiana con discursos que trastornan el alma”.

“Siempre hay gente que dice: ‘Eh, no. Eso que ha dicho ese es herético, aquello no se puede decir, aquello no, la doctrina de la Iglesia es esta…’. Son fanáticos de cosas que no están claras, como esos fanáticos que sembraban la cizaña para dividir a la comunidad cristiana”.

El Pontífice identificó el problema cuando “la doctrina de la Iglesia, aquella que viene del Evangelio, aquella que inspira el Espíritu Santo, se convierte en ideología. Ese es el gran error de esa gente”.

En este sentido, aseguró que aquellos que transforman la doctrina en ideología “no son creyentes”. No es lo mismo “ser creyente que estar ideologizado”, indicó el Pontífice.

Para ejemplificar esta diferencia, Francisco reflexionó sobre el fragmento de los Hechos de los Apóstoles, leído en la Primera Lectura, para señalar que en las primeras comunidades cristianas “tenían celos y luchas de poder. Algunos astutos querían ganar y comprar poder”.

En el texto de los Hechos de los Apóstoles se habla de dos grupos de personas que participaban en fuertes discusiones: “El grupo de los apóstoles, que quería discutir el problema, y los otros que iban y creaban problemas, dividían, dividían a la Iglesia y decían que aquello que predicaban los apóstoles no era lo que Jesús había dicho, que no era la verdad”.

Ante esta hostilidad, la actitud de los apóstoles es hablar para llegar a un acuerdo, “pero no es un acuerdo político –matizó el Papa–, es la inspiración del Espíritu Santo la que les lleva a decir: nada de estas cosas, nada de exigencias. Solo piden esto: no comáis carne durante ese tiempo, la carne sacrificada a los ídolos porque eso significa hacer comunión con los ídolos, abstenerse de la sangre, de los animales estrangulados y de las uniones ilegítimas”.

La ideología de aquellos que sembraban discordia “cierra el corazón a las obras del Espíritu Santo”. Por el contrario, los apóstoles no estaban ideologizados, “tenían el corazón abierto a aquello que el Espíritu les indicaba”.

Por lo tanto, “siempre ha habido problemas. Somos humanos, somos pecadores”. Ese rasgo que caracteriza a todas las personas, el ser pecadores, “debe llevarnos a la humildad, a acercarnos al Señor como salvador de nuestros pecados”.

El Papa concluyó insistiendo en que “la Iglesia tiene su propio magisterio, el magisterio del Papa, de los Obispos, de los Concilios”. Ese magisterio debe ir por el camino “que marcó Jesús en su predicación, y de la enseñanza del Espíritu Santo”. “La doctrina une, los Concilios unen a la comunidad cristiana, mientras que la ideología divide”.

Lectura comentada por el Papa Francisco:

Hechos 15:22-31

22 Entonces decidieron los apóstoles y presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, elegir de entre ellos algunos hombres y enviarles a Antioquía con Pablo y Bernabé; y estos fueron Judas, llamado Barsabás, y Silas, que eran dirigentes entre los hermanos.

23 Por su medio les enviaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos, saludan a los hermanos venidos de la gentilidad que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia.

24 Habiendo sabido que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, os han perturbado con sus palabras, trastornando vuestros ánimos,

25 hemos decidido de común acuerdo elegir algunos hombres y enviarlos donde vosotros, juntamente con nuestros queridos Bernabé y Pablo,

26 que son hombres que han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo.

27 Enviamos, pues, a Judas y Silas, quienes os expondrán esto mismo de viva voz:

28 Que hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que éstas indispensables:

29 abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la impureza. Haréis bien en guardaros de estas cosas. Adiós.»

30 Ellos, después de despedirse, bajaron a Antioquía, reunieron la asamblea y entregaron la carta.

31 La leyeron y se gozaron al recibir aquel aliento.

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