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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

viernes, 12 de mayo de 2017

Papa Francisco pide no tener miedo a los descubrimientos científicos y a la verdad

Por Miguel Pérez Pichel


El Papa Francisco habla con los participantes en el congreso científico / Foto: Marco Tassi (L'Osservatore Romano)

VATICANO, 12 May. 17 / 05:21 am (ACI).- El Papa Francisco pidió que se acepten los descubrimientos científicos “con humildad”, sin cerrarse y sin tener “miedo a la verdad”.

El Santo Padre realizó esta petición ante los participantes en el congreso promovido por la Specola Vaticana (Observatorio Vaticano) que con el tema “Agujeros Negros, Ondas Gravitacionales y Singularidad en el Espacio-Tiempo”, se celebró en Castel Gandolfo del 9 al 12 de mayo.

“No hay por qué tener miedo a la verdad, ni atrincherarse en posiciones cerradas, sino aceptar las novedades de los descubrimientos científicos con una actitud de absoluta humildad”, afirmó el Pontífice.

Francisco afirmó que “los temas sobre os cuales habéis debatido en estos días en Castel Gandolfo son de particular interés para la Iglesia, ya que tratan de cuestiones que interpelan en profundidad nuestra consciencia: cuestiones sobre el inicio del universo y sobre su evolución, sobre la estructura profunda del espacio y del tiempo”.

“Es evidente que estas cuestiones tienen una particular importancia para la ciencia, la filosofía, la teología y también para la vida espiritual. Este encuentro representa un foro en el cual estas diferentes disciplinas se pueden encontrar y confrontar”.

Uno de los objetivos de este congreso fue celebrar la figura de George Lemaître, el sacerdote y astrónomo belga conocido por proponer la teoría del Bing-Bang.

“Mons. Georges Lemaître –explicó el Papa–, en su doble vertiente como sacerdote católico y astrónomo, en una incesante tensión creativa entre ciencia y fe, siempre ha identificado de forma lúcida la distinción metodológica entre los campos de la ciencia y de la teología, vistas como ámbitos de diferentes competencias, que, sin embargo, se unifican armoniosamente en su vida”.

“Dicha distinción, ya presente en Santo Tomás de Aquino, previene de cortocircuitos nocivos tanto para la ciencia como para la fe”.

El Papa Francisco finalizó su discurso poniendo de relevancia la grandeza de la creación de Dios precisamente al compararla con la pequeñez del ser humano: “En la inmensidad espacio temporal del universo, nosotros, seres humanos, podemos experimentar un sentimiento de estupor y nuestra pequeñez, mientras emerge en nuestro interior la pregunta del salmista: ‘¿Qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?’”.

“A Albert Einstein le gustaba afirmar: ‘Se podría decir que el eterno misterio del mundo es su comprensión’. La existencia y la inteligibilidad del universo no son fruto del caos o del azar, sino de la sabiduría divina”, concluyó el Pontífice.

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