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AMARAJESUS

Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".
"Padre Eterno, te ofrezco la preciosísima sangre de vuestro amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, junto con todas las misas que se celebren en el mundo hoy, por las Benditas Almas del Purgatorio".

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lunes, 3 de agosto de 2015

Lecturas del Martes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario



Primera lectura

Lectura del libro de los Números (12,1-13):

En aquellos días, María y Aarón hablaron contra Moisés, a causa la mujer cusita que había tomado por esposa. 
Dijeron: «¿Ha hablado el Señor sólo a Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros?» 
El Señor lo oyó. Moisés era el hombre más sufrido del mundo. 
El Señor habló de repente a Moisés, Aarón y María: «Salid los tres hacia la tienda del encuentro.» 
Y los tres salieron. El Señor bajó en la columna de nube y se colocó a la entrada de la tienda, y llamó a Aarón y María. 
Ellos se adelantaron, y el Señor dijo: «Escuchad mis palabras: Cuando hay entre vosotros un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en sueños; no así a mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara a cara; en presencia y no adivinando, contempla la figura del Señor. ¿Cómo os habéis atrevido a hablar contra mi siervo Moisés?» 
La ira del Señor se encendió contra ellos, y el Señor se marchó. Al apartarse la nube de la tienda, María tenía toda la piel descolorida, como nieve. Aarón se volvió y la vio con toda la piel descolorida. 
Entonces Aarón dijo a Moisés: «Perdón, señor; no nos exijas cuentas del pecado que hemos cometido insensatamente. No la dejes a María como un aborto que sale del vientre, con la mitad de la carne comida.» 
Moisés suplicó al Señor: «Por favor, cúrala.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.5-6.12-13

R/.
 Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, 
por tu inmensa compasión borra mi culpa; 
lava del todo mi delito, 
limpia mi pecado. R/. 

Pues yo reconozco mi culpa, 
tengo siempre presente mi pecado: 
contra ti, contra ti solo pequé, 
cometí la maldad que aborreces. 
En la sentencia tendrás razón, 
en el juicio resultarás inocente. R/. 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, 
renuévame por dentro con espíritu firme; 
no me arrojes lejos de tu rostro, 
no me quites tu santo espíritu. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,22-36):

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. 
Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» 
Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.» 
Él le dijo: «Ven.» 
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.» 
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» 
En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. 
Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.» 
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.

Palabra del Señor

Comentario al Evangelio del 

José María Vegas, cmf
“Soy yo, no tengáis miedo”
El Evangelio de hoy empieza y termina con el encuentro de Jesús con las multitudes. Al principio, Jesús se queda con la gente a la que ha dado de comer “para despedirla”. Se ve que no se trataba de una despedida “al por mayor”, sino personal y que requería su tiempo, por lo que retrasa su partida y envía por delante a los apóstoles. Al final, Jesús vuelve a encontrarse con las masas que acuden a Él cargadas de enfermedades. En medio de estos dos encuentros se sitúa, por un lado, su oración en soledad, y, por el otro, el episodio de los discípulos en la barca con viento contrario.
Podemos entender este enmarque como una llamada a la Iglesia, la barca de los discípulos de Jesús: al trato personalizado, a la oración, y también a que no se cierre en sí misma ante los vientos contrarios que la zarandean. Es verdad que esta barca tiene muchos problemas, con frecuencia navega en medio de las olas encrespadas, amenazada con irse a pique. Pero si está en medio del mar y afrontando esos peligros es porque Jesús la ha enviado. La Palabra de Cristo es siempre una llamada a salir de sí, ponerse en camino, afrontar riesgos. Pero, en medio de la tempestad, existe la tentación de centrarse sólo en sí, en la propia salvación, viendo fantasmas que nos hacen gritar de miedo. A veces las tempestades son internas, como las envidias, los celos y las luchas por el poder, de que nos habla la primera lectura: son lepras que desfiguran el rostro de la Iglesia y requieren una oración de sanación. Entonces es fácil olvidar que, pese a los peligros, estamos en misión, enviados por el Señor, y asistidos y acompañados por Él. Jesús, retirado en la soledad de la oración, nos enseña con su ejemplo que el valor para afrontar los vientos contrarios se adquiere en el trato con Dios, que fortalece nuestra fe. “Tener fe” no es un estado inamovible. La fe es una dimensión viva que puede crecer o disminuir, fortalecerse y debilitarse. Pedro tuvo la fe para lanzarse al mar encrespado, pero no la suficiente para caminar por las aguas: le pudo más el temor que la confianza. Su fe necesitaba crecer y fortalecerse de la mano del Maestro, el que nos salva de las tormentas y los fantasmas, amaina los vientos y nos lleva a buen puerto. La peligrosa travesía, en todo caso, no ha sido en vano: nos ha recordado, en primer lugar, que debemos estar siempre en camino, asumiendo riesgos; en segundo lugar, que ese estar en camino tiene un sentido de misión y de servicio: el Señor nos manda por delante para dar de comer a los hambrientos, anunciar el Reino de Dios (la presencia de Cristo) y sanar a los enfermos; por fin, el mismo camino y los peligros afrontados han fortalecido la fe de los discípulos, que en la calma tras la tempestad pudieron confesar “realmente eres Hijo de Dios”. Esa confesión de fe es la respuesta a las palabras de Jesús, el centro de toda la narración, y que debemos aprender a escuchar continuamente: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!” 
Cordialmente
José María Vegas cmf

Primera Carta a Timoteo

Actitud ejemplar con todos
01 No reprendas a un anciano, sino exhórtalo como a un padre. Trata a los jóvenes como a hermanos,
02 a las ancianas como a madres, y a las jóvenes como a hermanas, con toda pureza.
03 Honra y atiende a las viudas que realmente están necesitadas.
04 Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, estos deben aprender primero a cumplir con sus deberes familiares y a ser agradecidos con sus padres, porque eso es lo que agrada a Dios.
05 Hay viudas que lo son realmente, porque se han quedado solas y tienen puesta su confianza en Dios, consagrando sus días y sus noches a la súplica y a la oración.
06 Pero la que lleva una vida disipada, aunque viva, está muerta.
07 Incúlcales esto para que sean irreprochables:
08 el que no se ocupa de los suyos, sobre todo si conviven con él, ha renegado de su fe y es peor que un infiel.
09 Para estar inscrita en el grupo de las viudas, una mujer debe tener por menos sesenta años y haberse casado una sola vez.
10 Que sus buenas obras den testimonio de ella; tiene que haber educado a sus hijos, ejercitado la hospitalidad, haber lavado los pies a los hermanos, socorrido a los necesitados y practicado el bien en todas sus formas.
11 No inscribas, en cambio, a las viudas más jóvenes, porque cuando los deseos puramente humanos prevalecen sobre su entrega a Cristo, quieren casarse otra vez,
12 y se hacen culpables por faltar a su compromiso.
13 Además, si no tienen nada que hacer, acaban yendo de casa en casa y se dedican a charlar y a curiosear, ocupándose en lo que no les importa.
14 Por eso quiero que las viudas jóvenes se casen, que tengan hijos y atiendan a sus obligaciones domésticas, para no dar lugar a la maledicencia de los enemigos.
15 Algunas de ellas ya han abandonado el buen camino y siguen a Satanás.
16 Si una mujer creyente tiene viudas en la familia, que se ocupe de ellas. De esta manera, la Iglesia no las tendrá a su cargo y quedará libre para atender a las que están realmente necesitadas.
17 Los presbíteros que ejercen su cargo debidamente merecen un doble reconocimiento, sobre todo, los que dedican todo su esfuerzo a la predicación y a la enseñanza.
18 Porque dice la Escritura: No pondrás bozal al buey que trilla, y también: El obrero tienen derecho a su salario.
19 No admitas acusaciones contra un presbítero, a menos que estén avaladas por dos o tres testigos.
20 A los que incurran en pecado, repréndelos públicamente, para que sirva de escarmiento a los demás.
21 Delante de Dios, de Jesucristo y de sus ángeles elegidos, te ordeno que observes estas indicaciones, sin prejuicios y procediendo con imparcialidad.
22 No te apresures a imponer las manos a nadie, y no te hagas cómplice de pecados ajenos. Consérvate puro.
23 A causa de tus frecuentes malestares estomacales, no bebas agua sola: toma un poco de vino.
24 Los pecados de algunas personas son notorios que no necesitan ser llevados a juicio; los de otras, en cambio, sólo se descubren después.
25 De la misma manera, las buenas obras están a la vista, y las que no lo son, ya se pondrán de manifiesto.

CONFESIONES DE JESÚS A UN SACERDOTE


23 de Noviembre de 1978

CARISMA: ORDINARIO Y EXTRAORDINARIO

Escribe, hijo mío, soy Jesús, 1o que te estoy diciendo deberá servir para la Iglesia nueva.
El "carisma" no es una cosa nueva para la Iglesia; ha nacido con ella misma y se ha manifestado siempre en todo tiempo, ahora bien, el ordinario es dado a través de algunos Sacramentos, en cambio el extraordinario es dado directamente por el Espíritu Santo, para los fines ya dichos en el precedente mensaje.
Los dos carismas, ordinario y extraordinario, se integran y se funden como la luz de dos lámparas encendidas y puestas una junto a la otra y cuyas individuales luces se compenetran y se funden en una misma e idéntica luz, pues son de la misma naturaleza, y emanan los mismos rayos y el mismo calor.
He aquí esto  y aquello que está previsto en el designio de Dios, pero si no es o no fuera así, entonces quiere decir que han entrado en acción, orgullo y presunción para realizar su obra demoledora y contraponerse al plan de Dios.
¡Cuántas veces ha sucedido y sucede esto, creando tremendos vacíos espirituales y desperdiciando tesoros de gracias a causa de un poco de vanidad y de presunción!

Cúmplase este derecho con absoluta objetividad y solicitud

La Jerarquía, a la que compete el derecho de juzgar la validez del carisma extraordinario debe cumplir éste su derecho con clara y manifiesta rectitud, con absoluta objetividad y con celosa solicitud, despojándose a si misma de todo prejuicio de parte, porque no se debe repetir más en mi Iglesia regenerada el espectáculo indecoroso, injusto y no raras veces infame de carismáticos estafados, calumniados, acusados de falsedad, perseguidos o hechos internar en Clínicas Neurológicas o de todos modos privados de su libertad e impedidos de comunicarse con los demás...   
¡Estas son terribles injusticias que gritan venganza ante la presencia de Dios!
Yo he querido también de ti esta experiencia; he querido que tocaras con la mano los efectos de la soberbia, definida por el Espíritu Santo como radix omnium malorum; ¿recuerdas cuando pediste al Pastor de una Diócesis poder visitar a una gran carismática, una gran Santa, en cuya humilde casita sucedieron por tantos y tantos años cosas y hechos muy por encima de toda ley humana, cuál fue la respuesta a tu petición? "Yo, ni apruebo ni niego"; es decir no quiso tomar la responsabilidad de una respuesta clara y precisa.
¿Conclusión? La duda ha serpenteado por años en tantas personas y ha sido causa de incertidumbre y sufrimiento para tantas almas...
¿Cuál es la razón? Solamente par sacudirse de las espaldas una decisión que pesaba y evitarse molestias en cadena y también para no poner en peligro su propio y tranquilo vivir... ¡como si fuera posible a un Pastor de almas tener un tranquilo vivir!!!
Y en el carisma recibido de Dios ¿se ha pensado o no? ¡Oh, demasiado a menudo antes que en Dios se piensa sólo en el propio yo!
¡Cuántos son los carismáticos hoy puestos en la condición de no poder usar del Carisma recibido, y por fines abyectos...!
También tú los conoces; pero ¿hasta cuándo?
¡Qué enorme responsabilidad!

La Iglesia nueva será en buenísima parte carismática

El carismático recibe siempre el carisma no para sí, sino para la comunidad y ¡ay de los carismáticos que ceden a la fuerte tentación de usar del carisma no para la gloria de Dios y el bien de las almas, sino para ventaja y finalidades personales!
El carisma no imprime ninguna marca o señal particular en el alma que lo recibe, como  hace el Bautismo, la Confirmación y el Orden; Dios lo da y Dios lo puede siempre retirar: Deus dedit et Deus abstulit…[101] Por eso quien no hace de ello buen uso puede ser privado de ello, como ya ha sucedido tantas veces.
Varias veces te he dicho, hijo mío, que la Iglesia Nueva será en buenísima parte "carismática", porque el Espíritu Santo estará sobre ella con Su Soplo santificador y la volverá bella a los ojos de Dios y de los pueblos, no permitiendo que los "carismáticos", ordinarios y extraordinarios, se destruyan recíprocamente, impidiendo el mucho bien ligado a los carismas.
Serán relegados todos en su Infierno los fomenta dores de orgullo y de soberbia;
habrá Obispos santos, ¡por lo que la Iglesia será santificada in radice[102]!
Te bendigo, hijo, y contigo bendigo a todas las para ti queridas y como siempre, pido oración reparadora.

Envíe un mensaje al Papa Francisco diciendo:


CLICKEA:

https://shar.es/1tm8qd


Envíe un mensaje al Papa Francisco diciendo que le pide que reafirme categóricamente la enseñanza de la Iglesia de que los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente no pueden recibir la Sagrada Comunión y que las uniones homosexuales son contrarias a la ley divina y a la ley natural.
Por favor, apoye nuestra Súplica Filial al Papa Francisco completando sus datos en el formulario de adhesión que se ubica más abajo.
Su petición será entregada al Papa Francisco en el Vaticano junto com millares de otras!
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SSS, Archbishop of Paraíba (Brazil)
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The Most Rev. Robert F. Vasa,
Bishop of Santa Rosa, California (USA)
*
The Most Rev. Athanasius Schneider,
Auxiliar Bishop of Astana (Kazakhstan)
*
Dr. Thomas Ward,
Founder and Vice-President of the National Association of Catholic Families, Corresponding member of the Pontifical Academy for life (UK)
*
Joseph M. Scheidler and his wife,
Founder and National Director of the Pro-Life Action League of Chicago (USA)
*
Dr. Artur Górski,
a Member of the Polish Parliament (Poland)
*
Dr. Adolpho Lindenberg,
President of the Plinio Corrêa de Oliveira Institute (Brazil)

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Papa: "Hay gente que siente miedo de acercarse a la confesión"

El Papa saluda desde la ventana

"Jesús es el pan verdadero y vivo, que dura para la vida eterna"


"Cuando vamos al confesionario, sentimos un poco de vergüenza. Nos pasa a todos"

José Manuel Vidal, 02 de agosto de 2015 a las 12:20
 Esta vergüenza en una gracia que nos prepara al abrazo del Padre que siempre perdona y perdona todo
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El Papa saluda desde la ventana del palacio apostólico

  • Francisco en la ventana
  • El Papa en la ventana
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(José M. Vidal).- Primer ángelus del Papa en el ferragosto romano. Con una catequesis y unso saludos en clave eclesial y espiritual. Francisco exalta el "pan de vida" que es Cristo e invita a los fieles a acercarse a la confesión, "sacramento de la misericordia". El Santo Padre reconoce que algunos sienten vergüenza al acercarse a este sacramento, "una vergüenza que es una gracia", pero, en cambio no debemos sentir miedo, porque "Dios perdona siempre y perdona todo".
Algunas frases de la catequesis del Papa
"Me buscáis, porque os habéis saciado"
"Lo siguen por el pan material, que había saciado su hambre el día anterior"
"Dieron más valor al pan que al que se lo dió"
"Ante esta cegüera espiritual, Jesús pide ir más allá del don y descubrir al que dona"
"Dios es el don y el donante"
"Jesús habla de otra comida"
"Buscad el encuentro con Dios"
"El hombre lleva en sí otra hambre más importante, que no puede saciarse con comida ordinaria"
"Es el hambre de vida y de eternidad, que sólo Él puede saciar como pan de vida"
"Jesús no elimina la preocupación por la comida cotidiana"
"Pero recuerda que nuestro destino está en el encuentro con Él, que es don y donante"
"El Encuentro con Dios ilumina todos los días de nuestra vida"
"Incluso los sufrimiento serán iluminados por este encuentro"
"Que podamos saciar el hmabre espiritual y material de los hermanos"
"Jesús es el pan verdadero y vivo, que dura para la vida eterna"

Saludos del Papa
"Saludos a los fieles de Roma y a los peregrinos"
"A los jóvenes españoles de Pamplona y Zizur"
"Hoy se recuerda el perdón de Asís. Un fuerte reclamo a acercarse al Señor en el sacramento de la misericordia"
"Hay gente que siente miedo de acercarse a la confesión, olvidando que no encontramos un juez, sino el Padre misericordioso"
"Cuando vamos al confesionario, sentimos un poco de vergüenza. Le pasa a todos nosotros"
"Esta vergüenza en una gracia que nos prepara al abrazo del Padre que siempre perdona y perdona todo"
 
Texto completo de las palabras del Papa antes de la oración del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En este domingo continúa la lectura del capítulo sexto del Evangelio de Juan. Después de la multiplicación de los panes, la gente se había puesto a buscar a Jesús y finalmente lo encuentra en el Cafarnaúm. Él comprende bien el motivo de tanto entusiasmo en el seguirlo y lo revela con claridad: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse" (Jn 6,26).
En realidad, aquellas personas lo siguen por el pan material que el día anterior había mitigado su hambre, cuando Jesús había multiplicado los panes; no han comprendido que aquel pan, partido para tantos, para muchos, era la expresión del amor de Jesús mismo. Han dado más valor a aquel pan que a su donador. Ante esta ceguera espiritual, Jesús evidencia la necesidad de ir más allá del don, y descubrir, conocer al donador. Dios es el don, también el donador, es lo mismo. Y así de aquel pan, aquel gesto, la gente puede encontrar aquello que lo da, que es Dios. Invita a abrirse a una perspectiva que no es solamente aquella de las preocupaciones cotidianas del comer, del vestir, del éxito, de la carrera. Jesús habla de otro alimento, habla de un alimento que no es perecedero y que está bien buscar y acoger. Él exhorta: "Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre" (v. 27). Es decir, trabajen, busquen la salvación, el encuentro con Dios.
Y con estas palabras nos quiere hacer entender que, además del hambre físico el hombre lleva en sí mismo otro hambre - todos nosotros llevamos este hambre - un hambre más importante, que no puede ser saciado son un alimento ordinario. Se trata del hambre de vida, el hambre de eternidad que sólo Él puede saciar, porque es "el pan de Vida" (v. 35). Jesús no elimina la preocupación y la búsqueda del alimento cotidiano, no. No elimina la preocupación de todo lo que puede hacer la vida más desarrollada. Pero Jesús nos recuerda que el verdadero significado de nuestro existir terreno está al final, en la eternidad, está en el encuentro con Él, que es don y donador, y nos recuerda también que la historia humana con sus sufrimientos y sus alegrías debe ser vista en un horizonte de eternidad, es decir, en aquel horizonte del encuentro definitivo con Él.
Y este encuentro ilumina todos los días de nuestra vida. Si nosotros pensamos en este encuentro, en este gran don, los pequeños done de la vida, incluso los sufrimientos, las preocupaciones serán iluminados por la esperanza de este encuentro. "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed" (v. 35). Y esta es la referencia a la Eucaristía el don más grande que sacia el alma y el cuerpo. Encontrar y recibir en nosotros a Jesús, "pan de Vida", da significado y esperanza al camino a menudo tortuoso de la vida. Pero este "pan de Vida" nos es dado con una tarea, es decir, para que podamos, a su vez, saciar el hambre espiritual y material de los hermanos, anunciando el Evangelio por doquier. Con el testimonio de nuestra actitud fraterna y solidaria hacia el prójimo, hagamos presente a Cristo y su amor en medio de los hombres.
La Virgen Santa nos sostenga en la búsqueda y en la seguimiento de su Hijo Jesús, el "pan verdadero", el "pan vivo" que no se acaba y dura para la vida eterna.