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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

domingo, 23 de julio de 2017

DÉJATE LO QUE ESTÉS HACIENDO Y ORA POR LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO.

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MIENTRAS ESTAMOS LA MAYORÍA EN NUESTRAS CASAS CÓMODOS Y SIN PROBLEMAS, NUESTRAS HERMANAS LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO SUFREN LO INDECIBLE. OREMOS POR ELLAS HERMANOS.

Y HAGÁMOSLO ASÍ:


Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio.

Padrenuestro, AveMaría y Gloria.

Repetir cinco veces lo anterior.

Para finalizar oremos la Salve


«NO SEÁIS CURIOSOS»
(Del libro: “El Purgatorio: Una Revelación Particular”)

Estas son las palabras que me dirigió un Alma, al término del gran conocimiento que el Señor le permitió ofrecerme sobre el Purgatorio; esta Alma expiaba allí faltas graves desde hacía mucho tiempo y se me manifestó varias veces para que yo rezase e hiciera rezar a los demás por su liberación. Esto es lo que me dijo:
«¡No intentes escrutar nunca el designio de la Justicia Divina! Muchos hombres se hacen preguntas sobre el número de los elegidos, e inciden con ello en el camino del error. El juicio de Dios nunca es comparable al de los hombres y muchos se verán sorprendidos en el día del juicio final, viendo salvadas Almas que una falsa idea de la Justicia Divina hubiera condenado a la perdición; y condenadas a otras a las que algunas veces se tuvo por santas.
¡No seáis curiosos! Rogad por nosotras, que tanta necesidad tenemos de vuestra caritativa ayuda, de todas las buenas acciones, de vuestros sufragios.
Aprende bien esto y hazte una regla estricta: por la misericordia infinita de Dios hay, ciertamente, muchas más Almas salvadas que condenadas. Pero hay que rezar siempre por los difuntos, por muy brillante que haya sido su reputación de piedad, e incluso de santidad. De lo único que podemos estar seguros es de que un Alma que ha sido beatificada está en el Cielo. Para todas las demás Almas, incluso los llamados “siervos de Dios”, no hay una regla general. Muchos están aún en el Purgatorio dolorosamente, ¡pues nadie se ríe de la Justicia de Dios! Así, mientras el Señor te lo permita, no dejes de rezar por aquellas Almas cuyo proceso de beatificación está abierto: varias están con nosotros; y esas Oraciones las ayudarán y consolarán.
¡Alabado sea Jesucristo, nuestro dulce Salvador!»
El Alma desapareció tras esta invocación. Me quedé algo entristecido, pero me repuse pronto, meditando en lo que me había dicho. En todas estas cuestiones, lo realmente importante es rezar con confianza, sin buscar saber más cosas, o peor aún, imaginarlas.
Durante este mismo día, se me mostró un gran número de Almas que entraban en la eternidad: en el Purgatorio, la mayoría, pero también muchas, desgraciadamente, ¡caían en el abismo de la condenación eterna! No digo nada sobre esto, porque el terrible misterio del infierno pertenece al secreto de Dios. He visto a todas estas Almas como una lluvia abundante (eran millones) y entre todas, sólo una entró directamente en el Cielo; era la de un niñito resplandeciente que debió morir a los dos o tres años de edad. Su Ángel de la guarda le llevaba en brazos, elevándose con él hacia el Paraíso, dejando en el Cielo sombrío una larga estela de luz irisada. Había miles de Almas de niños que, a pesar de sus pocos años, debían pasar rozando el Purgatorio. Era rozarlo solamente, pero tenían que pasarlo así... y muchos bebés que iban como angelitos hacia el limbo.
Entre las Almas que iban al Purgatorio, he visto a personas de toda edad y condición: niños (de 5 años o poco más), adultos, adolescentes, personas de edad, etc. Vi sacerdotes, religiosos, monjes, políticos, obreros, artistas, pobres, ricos, de todo. Era emocionante. Había miembros de mi propia familia. Y también toda clase de personas que conocí en otro tiempo, lo cual me causó a la vez un dolor vivo y un alivio profundo... Los juicios del Señor son insondables y se equivoca uno a menudo queriendo juzgar temerariamente la suerte eterna de personas que se han conocido mucho. Los juicios del Señor no son comparables a los nuestros. El juzga en su Sabiduría Infinita; y nosotros según nuestra visión humana, a menudo tan limitada.
También se me mostró que santos oficialmente canonizados han pasado por el Purgatorio; y tuve la alegría de conocer a otros que fueron derechos al Cielo. Estos son muchos menos que los que van al Purgatorio; y se equivocan verdaderamente, quienes se imaginan que la Misericordia de Dios puede ir unida a una especie de paternalismo sensiblero que para todo encontrase excusas y justificaciones. ¡Oh no, esto no es así! Oración, Oración, Oración…
¡Oh Señor, ilumina mi Alma y guíame en Vuestra Voluntad!
¡Oh María, enséñame a glorificar a la Trinidad Divina!


SANTA TERESA DE ÁVILA Y SU AMOR POR LOS DIFUNTOS
Santa Teresa sentía gran compasión por las almas del Purgatorio, y las asistió todo lo que pudo mediante sus oraciones y buenas obras. Como recompensa, Dios le mostró a menudo las almas a las que ella se había dedicado, y las vio en el momento de liberarse de sus sufrimientos y entrar a los Cielos. En general, ellas surgían del seno de la tierra. A continuación transcribimos algunas de sus visiones en sus propias palabras:
"He recibido información —escribe ella— sobre un religioso que previamente había sido Provincial de una provincia y luego de otra. Lo conocí a él en ocasión de haber recibido un gran servicio suyo; esto me causó gran inquietud, si bien este hombre era recomendable por sus muchas virtudes. Estuve preocupada por la salvación de su alma, ya que él había sido Superior por espacio de veinte años y siempre temí mucho por quienes fueron encargados del cuidado de las almas. Así preocupada, fui a un oratorio y convoqué a Nuestro Divino Señor para aplicar a este religioso el poco bien que yo había hecho en mi vida; y proveer el resto mediante Sus méritos infinitos, para que esta alma pudiera liberarse del Purgatorio.
Mientras suplicaba esta gracia con todo el fervor del que era capaz, vi a mi lado derecho a esta alma venir desde las profundidades de la tierra y ascender a los Cielos inundada de alegría. Aunque el sacerdote era de edad avanzada, aparecía ahora ante mí con las características de un hombre que no llegaba a los treinta años, y un semblante resplandeciente de luz.
Esta visión, aunque breve, me dejó colmada de alegría, y sin la menor sombra de duda en cuanto a la veracidad de lo que había visto.
Cuando estuve lejos del lugar donde este siervo de Dios había terminado sus días, unos días antes yo me había enterado de los pormenores de su edificante muerte. Todos aquellos que fueron testigos, pudieron ver con admiración cómo el preservó su conciencia hasta último momento, mientras derramaba lágrimas y los sentimientos de humildad que expresara esta alma a Dios".
"Una religiosa de mi comunidad, gran sierva de Dios, había fallecido hacía menos de dos días. Estábamos recitando el Oficio de los Muertos en coro dedicándoselo a ella; una hermana leía el texto y yo estaba parada para decir el versículo. Por la mitad del oficio se me apareció el alma de esta religiosa llegando desde las profundidades de la tierra, tal como el caso que relaté antes, y se fue al Cielo".
"En este mismo monasterio murió, a la edad de 18 o 20 años, otra religiosa, un verdadero modelo de fervor, constancia y virtud. Ella soportó pacientemente una vida llena de sufrimientos. Yo no dudaría que, después de una vida así, tendría méritos suficientes para ser eximida del Purgatorio. Sin embargo, durante el Oficio, y antes del entierro, vi el alma de ella surgir de la tierra y elevarse al Cielo".
...
Así como en el caso de Santa Teresa, muchos Santos se preocuparon por el rescate de las benditas almas. Entre ellos, por citar algunos ejemplos, tenemos a: San Luís Bertrand, Santa María Magdalena de Pazzi, Santa Catalina de Génova, Santa Francisca Romana, Santa Liduvina de Schiedam, San Gregorio Magno, Santa Perpetua, el Papa Inocencio III, Santa Catalina de Suecia, San Hugo de Cluny y muchísimos otros.
Cuando una persona dedica tiempo y oraciones a pagar por las benditas almas, está cumpliendo con todos los mandatos de la caridad: visitando a los presos y a los enfermos, dando agua al sediento, comida al hambriento, etc.
Los Santos comprendieron esto, y sintieron una profunda compasión por esas almas que necesitaban de la ayuda de quienes aún podemos ofrecer actos de virtud y reparación que les aliviane la carga y que sin tal ayuda ellas deberán pagar con años o incluso siglos de sufrimientos.
***
¡Ayudemos a los difuntos con obras de caridad en su nombre y con oraciones, especialmente con la Santa Misa y el Santo Rosario! ¡Dios les recompensará como si lo hubieran librado a Él mismo del Purgatorio!

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