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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

domingo, 2 de julio de 2017

10 remedios para vencer la tentación según San Juan de Ávila




Foto: Pixabay

El maestro de espiritualidad san Juan de Ávila, doctor de la Iglesia, ofrece en sus obras diferentes consejos para vencer las tentaciones. El misionero laico Christian Huerta, responsable de la iniciativa de evangelización Semper Fiat (semperfiat.com) ofrece sus comentarios en este sencillo decálogo:

1. Practica estos remedios aun en tiempos en los que no eres tentados. Como un entrenamiento, estas prácticas te ayudarán sobre todo si las ejercitas en los tiempos en que no estás especialmente tentado.

2. Considera el poder de la Cruz, del Nombre del Señor, de la Santa Determinación. «Señor, no te vendo yo tan barato. Señor, Tú vales más, y te quiero más a Ti», recomienda san Juan de Ávila cuando te viene una tentación. Haz la señal de la cruz en la frente y sobre el corazón, invocando el nombre de Jesucristo. El demonio no soporta la Cruz ni el nombre de Jesús: Jesús significa “Dios salva”. El solo nombre de Jesús pronunciado con amor es la mejor oración, tiene poder. Pero esto no es superstición o pronunciar una palabra mágica, es unirnos a su Pasión y abrazar su Cruz. San Juan de Ávila pide pronunciar el nombre de Jesús con devoción, incluso cuando no estamos siendo tentados, pronunciar el nombre de Jesús espontáneamente, por la calle o después de comulgar… No es un mantra, es invocar al amigo.

3. Medita en el infierno. «Si con esto no se quita, baja al infierno con el pensamiento» para mirar el sufrimiento de los que allí penan. El deleite que te da la tentación es un momento, pero el pago a cambio es la eternidad.

4. Medita en el cielo. «Sube al cielo con el pensamiento y en cómo no puede entrar allí bestia alguna, para aborrecer aquí lo que allí se aborrece por Dios», dice el santo. ¿Vas a dejar el cielo por un infiernito?

5. Piensa que estás en la sepultura y en «cuan hediondos están allí los cuerpos». Cuando estés mal piensa en la muerte, en la vida eterna. Como cuando cortan un árbol, uno cuando se muere va a donde esté inclinado. Entonces rocura vivir bien inclinado.

6. Usa los sacramentales. Son recursos que nos ayudan a vivir de mejor manera los sacramentos: el agua bendita, el crucifijo, una estampa… «Acude a Jesucristo en la Cruz, y atado a la columna y azotado, y dile: “Tu divino cuerpo está tan atormentado y ensangrentado, ¿y quiero yo deleites para el mío? No quiero disfrutar a tu costa, Señor”». Un buen crucifijo es la mejor inversión que puedes hacer.

7. Medita en la pureza de María. «Representa delante de ti a la limpísima Virgen María», dice el doctor de la Iglesia. Si tienes abierto el corazón puedes decir: «Yo quiero ser como Ella».

8. Practica el recogimiento. «Si sabes cerrar la puerta del entendimiento en oración, hallarás con facilidad el socorro». La tentación entra en nuestra vida por los sentidos, hay que acostumbrarlos a obedecer a tu razón, y cuidar de que los sentidos no estén alborotados. No hay nadie que desparrame sus sentidos y sea también una persona de oración. Lee la Biblia a menudo, escucha buena música, sea o no explícitamente católica… Muchos pecados comienzan cuando tienes los sentidos dispersos, al aire de tantos mensajes contrarios a Dios.

9. Ten vida sacramental. «Recibe con la debida preparación el santo Cuerpo de Jesucristo Nuestro Señor», pide el santo español, «así nos tendríamos como relicarios preciosos y huiríamos de toda suciedad». ¿Cómo va a salir de mi cuerpo un Sí a la tentación, si mi cuerpo lo ha tocado Cristo? Pero si lo recibimos mal, no hay forma más fácil de continuar en pecado que comulgar en pecado. Para evitarlo está la Confesión frecuente, que te da Comunión frecuente, incluso todos los días, lo que te da una fuerza muy especial.

10. Ejercita las penitencias corporales. «Y si con todas estas consideraciones, la carne no se sosiega, debes tratarla como una bestia», dice san Juan de Ávila. Ayuna, ten actos de mortificación de cualquier tipo de placer, renuncia a un alimento que te gusta por un tiempo… ¿Hablas mucho y escuchas poco? Pues escucha más. Véncete. Ayuno, poco sueño, disciplina… que tu cuerpo se mortifique un poco.


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