En la sesión de control al Gobierno de hoy miércoles, la ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, ha respondido a una pregunta parlamentaria realizada por un diputado amigo, el socialista Guillermo Meijón, sobre la intención del Ejecutivo de incluir la asignatura Valores Cívicos y Éticos en el currículum de Primaria y Secundaria del próximo curso. Empezando por el objetivo final de desterrar a Cristo de la escuela. El civismo, para esta ministra seguidora de la educación másonica, es incompatible con la religión.
Pues bien: la ministra Celaá ha dicho que sí, que efectivamente se pondrá en marcha en Primaria y Secundaria la asignatura de Valores Cívicos y Éticos con el objetivo de educar "ciudadanos críticos y libres" que "puedan estar eventualmente en el Gobierno y en la oposición".
«Teníamos alumnos religiosos o alumnos éticos. Esto es lo que tenemos que cambiar», ha apuntado Celaá, como aventajada alumna de la educación masónica
 
Para la responsable de Educación, "no puede concebirse" en una sociedad "global y multicultural" como la de 2018 que los valores cívicos y éticos no se den "como sustento" del sistema educativo español y como materia obligatoria, tal y como está sucediendo con la LOMCE, en la que esta materia se ofrece como alternativa a la religión. "Teníamos alumnos religiosos o alumnos éticos. Esto es lo que tenemos que cambiar", ha apuntado.
"Queremos jóvenes que sean capaces de estar eventualmente en el Gobierno y la oposición, resistir totalitarismos y populismos y que sean capaces de no abuchear, de no boicotear y hacer políticas alternativas".
"Es lo que tratamos de trabajar en la escuela, lo vamos a hacer modificando la LOMCE, dejando la religión como una oferta, obligatoria para los centros y voluntaria para alumnos, pero los valores cívicos irán como materia obligatoria en Primaria y Secundaria porque necesitamos jóvenes críticos y solidarios", ha insistido.
Para la ministra, quien educa es el Estado, es decir, el Gobierno, es decir, ella
 
Vamos, que papá Estado se inmiscuirá una vez más en el ámbito privado, que pertenece a los padres, de educar a sus hijos conforme a sus creencias e impondrá a todos los niños una asignatura que recogerá los valores de ese papá Estado, que no tienen que coincidir  necesariamente con los de sus padres.
Este es el respeto que tiene este Gobierno a la libertad de los padres para educar a sus hijos según sus principios. Para Celaá no: quien educa es el Estado, es decir, el Gobierno, es decir, ella.