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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

lunes, 3 de abril de 2017

KEMPIS (IMITACION DE CRISTO)


CAPÍTULO XXIX

Cómo debemos rogar a Dios y bendecirle en el tiempo de la tribulación

Señor, sea tu nombre para siempre bendito, que quisiste que viniese sobre mí esta tentación y trabajo. No puedo huirla; mas tengo necesidad de recurrir a ti para que me ayudes y la conviertas en mi provecho. Señor, ahora estoy atribulado y no le va bien a mi corazón; atorméntame mucho esta pasión. Y ahora, Padre amado, ¿qué diré? Estoy rodeado de angustias. Sálvame de esta hora, adonde he llegado para que seas tú glorificado, cuando yo estuviere muy humillado y fuese socorrido por ti. Pléguete, Señor, de librarme; porque yo, pobre, ¿qué puedo hacer, y adónde iré sin ti? Dame paciencia, Señor, también esta vez. Ayúdame, Dios mío, y no temeré por más atribulado que me halle.
Y ahora entre estas congojas, ¿qué diré Señor? Que se haga tu voluntad. Yo bien merecido tengo ser atribulado y angustiado. Aún me conviene sufrir, y ojalá sufra con paciencia hasta que pase la tempestad y haya bonanza. Poderosa es tu mano omnipotente para quitar de mí esta tentación y amansar su furor, porque del todo no caiga; así como antes lo has hechos muchas veces conmigo, Dios mío, misericordia mía. Y cuanto a mí es más dificultoso, tanto es a ti más fácil esta mudanza de la diestra del Excelso.

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