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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

jueves, 1 de diciembre de 2016

MENSAJES EL TRIUNFO DE LA INMACULADA TOMO 2.


25-10-09 
 
Virgen: Yo velo siempre por vosotros.  Mi Corazón arde de Amor por cada una de mis criaturas. Y Yo me sirvo de otras, las más fieles, para salvarlas. Sus sufrimientos me ganan almas. Míralo todo como un tiempo nuevo. Eso es, hija mía: olvídate de ti para pensar en los demás. Yo lo necesito. Yo te necesito. Sé esa mujer alegre y dinámica que Yo quiero.  Margarita: sé tú misma. Sé la que estás llamada a ser. ¡Es algo mucho más pleno lo que Yo espero! Has leído: “el corazón de los fieles no alcanza a imaginar lo que Dios tiene preparado para ellos”188 Pues así. Quisiera fueras una mujer pletórica de gozo. Esto es tu esencia: llena de gozo. Pletórica de gozo. Mira: necesito que los demás vean en ti el gozo por seguir mi Reino. Mi Reino no es de este mundo. Aun en los sufrimientos más atroces. Mi gozo por seguirlo.  ¿Ves? ¡Cómo cambia todo! ¡Cómo cambia todo! Mira: ahora cógete a tus pequeños y les transmites mi gozo y mi paz. Mi alegría.

Ocúpate de ellos. Te necesitan. Mira: vais a la Iglesia y que los demás puedan ver el ejemplo de una familia unida y fuerte ante las dificultades. Tu paz y serenidad en el rostro y mi alegría en tus hijos. Y dirán: “De un árbol malo no pueden salir frutos buenos”.189 Los frutos son estos, luego el árbol es bueno. Y frondoso. ¿Y mañana? Al mañana, Dios ya le traerá su afán. Ocúpate en el día de hoy.190 Hija: estoy contigo siempre que quieras y para lo que quieras.    Oración de la tarde: (Acabo de oír un programa precioso de Radio María. Una grabación con motivo del 90º Aniversario de la Consagración de España al Corazón de Jesús en elCerro de los Ángeles. Y al terminar, noto que me llaman con fuerza) Jesús: ¡Marga! ¡Marga! ¡Marga! ¡Marga!  (Es Jesús, que viene hacia mí corriendo. Parece que estoy en la explanada del Cerro y Él se ha bajado del monumento. Viene entusiasmado hacia mí, con su túnica blanca y las mangas anchas. Y me cogía una mano, agitándola contento) ¡Mi Obra continúa, mi Obra continúa! ¿Es que hoy es algún día especial para esto? Estos días. Por la preparación del Libro y por tu sacrificio. Mira, verás: mi Libro está a punto de salir.  ¡Ah...el Libro! Es un exponente de mi Devoción. El último exponente antes de los Tiempos Nuevos. El que avisa de mi Castigo. El que lleva a la humanidad renovada a Cristo.

188 Cfr. I Co 2,9
189 Cfr. Mt 7,16-18.  
190 Cfr. Mt 6,34. 
 
04-11-09 
 
Jesús: ¿No te das cuenta que toda tu primera parte de la oración ha sido pensar en ti misma?  Atiende y mira esta otra forma de hacer oración. ¿Has pensado en venir aquí para ver lo que Yo necesito? Piensas en la necesidad que tú tienes de compañía y no me ves que Yo estoy a tu lado. Y no piensas en la necesidad que Yo tengo de la tuya. Jesús mío: ¿de qué tienes necesidad?

De que me acompañes. De que me lleves a las almas. Sí... olvida las tentaciones. Estas han de venir, es normal, pero tú tienes que rechazarlas. Es una lucha continua contra la tentación. ¡No te canses! ¡No te rindas! ¡Lucha! ¡Lucha! ¡Saldrás vencedora! ¡Yo te lo ordeno! ¡Yo te lo aseguro!  En esta lucha en la oración y que perseveres, me agradas más que si hubieras tenido consolaciones y revelaciones. En esta etapa de tu vida, - que tienes tantas tentaciones y luchas contra ellas- aunque te parezca que no, me agradas más que en todas las anteriores. Me gusta veros trabajar con denuedo por mi Reino. Me gusta veros cómo perseveráis y no os desanimáis con los fallos y con las tentaciones. ¡Sigue!, ¡Sigue! ¡Si Yo estoy contigo! ¿No me ves? ¿No me sientes? ¡Estoy a tu lado! ¡Estoy a tu lado, Marga, estoy a tu lado! Y glorifica a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén. Te bendigo. Amén. 
 
05-11-09 
 
Virgen: Mira a ver qué quiere Jesús. 
 
Jesús: Hola, Marga Amada. Te amo, Marga mía. Margarita amada: que salga ese Libro de aquí. (De su Pecho) Da y sácalo para los demás. Da el Libro. Alrededor de ti los Demonios se agolpan y enfurecen, se vuelven locos. Es por eso que tú notas tanta agitación. Mira: (Abre sus manos ofreciendo su Corazón. Y de su Entraña, que se ha abierto, sale el Libro. Dentro de su Entraña hay Fuego y Luz. Jesús sonríe) ¡Da! este Don a las almas. (Al decir: “¡Da!”, sale un Torrente de Luz más grande de dentro de Él) Dalo, mi Corazón no puede resistir ver más cómo se condenan y cómo os condenáis unos a otros. Cómo unos a otros sois causa de vuestra condenación.  No. No lo digo por ti. Pero quisiera que tú oraras y te sacrificaras como si tú misma fueras uno de los condenados. Condenados a muerte, y muerte eterna.  Se necesita mucho sacrificio para salvar a las almas. Desead que toda la Justicia divina recayera sobre vosotras, almas víctimas. Desead parar los justos rayos de la Justicia de Dios

Cuando los Desastres se ciernan sobre la humanidad, y la humanidad entera, deseo que mi Ejército de almas víctimas estén ahí para ofrecerse por ella. A mi Ejército de almas víctimas Yo las quiero consumir en mi Amor.  Abrasadas en él, a la vez que sufrir y sacrificarse, gozarán en Él y por Él. (Hay obras de los hombres que a Dios le disgustan. Y pueden parecer muy piadosas. Como pueden ser las Procesiones de Semana Santa de algunos sitios de España. Con toda su parafernalia, son excusas para el desenfreno. En estas fiestas veo cómo un rayo del Cielo destruye esas imágenes y los cofrades huyen asustados, algunos mueren) Es así cómo destruiré todas las obras de muerte mundanas con apariencia de santidad. ¡Oh!, eso es lo que más detesta mi Corazón: la apariencia, la apariencia de santidad. Para ésos, hija, lo que quiero es la muerte inmediata, porque desoyeron mis llamamientos y nadan en la mentira de su amor a Mí, mientras su corazón está lejos de Mí y se burla de Mí. Confiere su burla hacia Mí y hacia todo lo Santo. Mientras conserva su “estatus” de “santo” a su alrededor.  A todos esos, mi Rayo les va a fulminar. Porque consiguieron hacer sufrir a los santos, sabientes como estaban de su dominio sobre ellos. Si queréis salvar a algunos de aquellos, almas víctimas, decid: “¡Sobre mí caiga su culpa!” No lo digas con miedo, porque ¡Yo estaré contigo! No es bonito, Jesús mío, no es bonito... La realidad del pecado, ¡es tan fea! Sí es fea. Por eso no es mi mundo ni tu mundo.  
 

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