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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

martes, 21 de febrero de 2017

¿Tienes problemas para conciliar el sueño por la noche? Arzobispo propone esta oración


Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio público.

BALTIMORE, 20 Feb. 17 / 07:38 pm (ACI).- ¿En ocasiones tienes problemas para dormir por las noches? El Arzobispo de Baltimore (Estados Unidos) y capellán de los Caballeros de Colón, Mons. William Edward Lori, aseguró que la Iglesia “ha resuelto todo esto hace mucho tiempo”, y tiene una “oración oficial”.

En un artículo titulado “Cómo acabar el día” publicado en el sitio web de los Caballeros de Colón, la organización laical más grande del mundo, Mons. Lori señaló que “no sé ustedes, pero algunas noches tengo problemas para dormir. A la hora de dormir, los acontecimientos del día están aún sonando en mis oídos”.

El Prelado enumeró una serie de ideas que se le vienen a la cabeza durante la noche, impidiéndole el sueño, y señaló que mientras tanto se pone a pensar sobre “en qué horrible condición estaré al día siguiente si no puedo dormir un poco”.

Mons. Lori señaló que “la Iglesia, de hecho, ha resuelto todo esto hace mucho tiempo y tiene una oración oficial para culminar el día”.

“La Liturgia de las Horas, también conocida como Oficio Divino o breviario, marca las horas del día con oración: mañana, mediodía, tarde y noche”, señaló, y destacó que tanto “obispos, sacerdote y diáconos están obligados a rezarlo, pero todos somos alentados a rezarlo también”.

La última oración del día, recordó, se llama “Completas”, y “es una forma de hacer completo nuestro día”.

“Esta oración consiste en un examen de conciencia, un himno en el que le pedimos a Dios que esté con nosotros durante la noche, un salmo que habla sobre recordar a Dios y su misericordia incluso en la noche y luego el plato fuerte: el Cántico de Simeón”.

El Arzobispo de Baltimore recordó que “en la bella escena en el Evangelio de San Lucas donde María y José, de acuerdo con la Ley de Dios, llevan al Niño Jesús al Templo en Jerusalén para dedicarlo al Señor, se encuentran con un laico llamado Simeón”.

Simeón, destacó, era “un hombre de oración” que esperaba la llegada del Mesías, y “cuyo corazón estaba lleno de esperanza en todo lo que Dios había prometido”.

“Cuando Simeón tomó al Niño Jesús en sus brazos, sus ojos de fe fueron abiertos y supo que sostenía al Salvador esperado por tanto tiempo”.

“Lleno del Espíritu Santo”, dijo el Prelado, Simeón “pronunció este cántico, que forma la parte central de la oración de la noche de la Iglesia: ‘Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel’”.

“¡Qué bella oración para ofrecer cuando el trabajo de cada día llega a su final! En vez de rumiar en mis preocupaciones o revivir algún contratiempo que el día ha traído, encuentro que cuando verdaderamente me concentro sobre el significado de este cántico, soy más capaz de poner todo el día en su propia perspectiva”, señaló.

“Si sigo la dirección de Simeón, cuando cada día llega a su final no necesito evitar mis preocupaciones o heridas, ni tengo que tranquilizarlas con felicidades artificiales o pensamientos positivos autoinducidos. Por el contrario, todo lo que necesito en confiar todo el paquete –todas mis fuerzas y debilidades, junto a los eventos del día– al Señor Jesús, que está presente para mí como lo estuvo para Simeón”.

Mons. Lori destacó además que “en ese momento de confianza y amor, puedo también serenamente examinar mi conciencia”.

Para leer el texto completo (en inglés) del artículo de Mons. William Edward Lori AQUÍ.

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