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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

miércoles, 11 de enero de 2017

¿Adivinos y echadores de cartas? Una estupidez, dice el Papa al recordar una anécdota

Por Álvaro de Juana


Imagen referencial. Dominio Público / FreeImages

VATICANO, 11 Ene. 17 / 05:12 am (ACI).- Una curiosa anécdota sobre videntes, adivinos y echadores de cartas fue parte de la catequesis que el Papa Francisco ofreció en la Audiencia General del miércoles en la que habló sobre las “falsas esperanzas” que ofrecen “falsos ídolos” a los que muchas veces acuden los hombres.

El Papa denunció que muchas veces “pensamos encontrar (consuelo) en la seguridad que da el dinero, en las alianzas con los potentes, en la mundanidad, en las falsas ideologías”.

“A veces lo buscamos en un dios que pueda plegarse a nuestras exigencias y mágicamente intervenir para cambiar la realidad y hacerla como nosotros la queremos; un ídolo que en cuanto tal no puede hacer nada, es impotente y engañoso”.

En este punto, Francisco improvisó y contó la historia:

“A nosotros nos gustan los ídolos, nos gustan mucho. Una vez en Buenos Aires tenía que ir de una iglesia a otra, unos mil metros más o menos, y los he hecho caminando. Hay un parque en el medio. En el parque había mesas pequeñas, había muchas, donde estaban sentados los videntes".

"Estaba lleno de gente e incluso hacían cola, había mucha gente. Y tú le dabas la mano y él comenzaba a mirarla. El discurso es siempre el mismo: ‘Hay una mujer en tu vida, hay una sombra que llega... pero al final todo irá bien’. Y después pagas. Y esto te da seguridad. Es la seguridad de, permítanme la palabra, de una estupidez", narró el Papa.

"Esto es un ídolo. ‘He ido al vidente o al echador de cartas…’ –yo sé que ninguno de ustedes hace estas cosas ¿eh?–, ‘me ha hecho salir mejor de lo que estaba’. Te hacen pagar para que te den una falsa esperanza. Esto es el ídolo. Y nosotros estamos muy apegados. Compramos falsas esperanzas. Y aquello que es la esperanza de la gratuidad, aquella que nos ha traído Jesucristo, gratuitamente, ha dado su vida por nosotros, en aquella no confiamos tanto".

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