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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

lunes, 23 de enero de 2017

Papa Francisco: El dinero que proviene de delitos está ensangrentado y hace mal

Por Álvaro de Juana


Imagen referencial. Foto: Flickr Picture Of Money (CC-BY-2.0)

VATICANO, 23 Ene. 17 / 06:55 am (ACI).- En los últimos tiempos, la seguridad es uno de los temas que más preocupan a la sociedad y a los estados, entre ellos al Vaticano. Por eso, el Papa Francisco recibió en audiencia a los miembros de la Dirección Nacional Antimafia y Antiterrorismo de Italia y les agradeció su labor.

En su discurso, Francisco afirmó que “el dinero de los negocios sucios y de los delitos mafiosos es dinero ensangrentado y produce un poder inicuo”.

Sobre las organizaciones mafiosas, el Papa Francisco comenzó su discurso asegurando que surgen gracias a “las carencias económicas, sociales y políticas” porque “encuentran un terreno fértil para realizar sus proyectos deplorables”.

Francisco expresó su aprecio hacia ellos por “vuestra actividad, difícil y de riesgo, pero indispensable para el rescate y la liberación del poder de las asociaciones criminales que son responsables de la violencia y de la explotación manchada de sangre humana”.

“La sociedad tiene necesidad de ser resanada de la corrupción, de las extorsiones, del tráfico ilícito de estupefacientes y de armas, de la trata de seres humanos, entre los que hay muchos niños, reducidos a esclavitud”.

“Son auténticas plagas sociales –prosiguió–, y, al mismo tiempo, desafíos globales que la colectividad internacional está llamada a afrontar con determinación”.

El Papa expresó que “la sociedad tiene una gran confianza en vuestra responsabilidad y experiencia dedicada a combatir y erradicar el crimen organizado”. “Os exhorto a dedicar el máximo esfuerzo sobre todo contra la trata de personas y el contrabando de inmigrantes”, pidió.

También señaló que es necesario “aumentar las actividades de tutela de las víctimas, dándoles asistencia legal y social para estos hermanos nuestros en busca de paz y de un futuro”.

“Aquellos que huyen de sus países a causa de la guerra, de la violencia y de las persecuciones tienen derecho a encontrar una adecuada acogida e idónea protección en los países”.

El Santo Padre también pidió ayudarles en lo que respecta a la educación. “Los diversos agentes educativos –familias, escuelas, comunidades cristianas, realidades deportivas y culturales, están llamadas a favorecer una conciencia de moralidad y de legalidad orientada a modelos de vida honestos, pacíficos y solidarios que poco a poco venzan el mal y lleven al camino del bien”.

Sobre la mafia, afirmó que es expresión “de una cultura de muerte” que hay que combatir. “Se opone radicalmente a la fe y al Evangelio, que son siempre la vida”, dijo en el discurso. “Quien sigue a Cristo tiene pensamientos de paz, de fraternidad, de justicia, de acogida y de perdón”.

Por último, recordó que la Iglesia es cercana a esta situación y a los que “tienen necesidad de ser ayudados a salir de la espiral de la violencia y a regenerarse en la esperanza”.

“Soy consciente del hecho de que el trabajo que desarrolláis comporta también el riesgo de la vida u otros peligros para vosotros y vuestras familias. Por eso requiere un suplemento de pasión, de sentido del deber y de fuerza anímica”.

“Pido a Dios –terminó– que toque el corazón de los hombres y de las mujeres de las diversas mafias, para que se detengan, dejen de hacer el mal, se conviertan y cambien de vida”.

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