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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

miércoles, 15 de marzo de 2017

La credibilidad de la Iglesia se encuentra en su misericordia, dice el Papa Francisco

Por Miguel Pérez Pichel


El Papa Francisco saluda a enfermos en el Vaticano. Foto: Stephen Discoll (CNA-ACI Prensa)

VATICANO, 15 Mar. 17 / 07:50 am (ACI).- En un mensaje enviado a miembros de las Cofradías de la Caridad, también conocidas como “Caridades”, el Papa Francisco señaló que “la credibilidad de la Iglesia pasa por el camino del amor misericordiosos y de la compasión que se abre a la esperanza”.

Hace 400 años San Vicente de Paúl fundó en la localidad francesa de Châtillon las Cofradías de la Caridad, la actual Asociación Internacional de la Caridad (AIC), con la misión de llevar un testimonio auténtico de misericordia de Dios a los más pobres.

Con motivo de esta efeméride, el Santo Padre envió a los miembros de la Asociación un mensaje en el que les señala que “esa credibilidad pasa también por vuestro testimonio personal: no se trata solo de encontrar a Cristo en los pobres, sino también de que los pobres perciban a Cristo en vuestros actos".

Así, precisó el Papa, "arraigados en la experiencia personal en Cristo, podréis contribuir a una cultura de la misericordia que renueve profundamente los corazones y las obras para una nueva realidad”.

“Las Caridades –recordó el Pontífice– nacieron de la ternura y de la compasión del corazón de Mons. Vicente de Paúl por los pobres, a menudo marginados o abandonados en el campo o en las ciudades. Su acción por ellos y con ellos pretendía reflejar la bondad de Dios por sus criaturas".

El Santo, dijo el Papa, "amaba a los pobres como representantes de Jesucristo, como miembros de su cuerpo sufriente. Comprendía que también los pobres estaban llamados a edificar la Iglesia”.

Francisco explicó que “Vicente de Paul había confiado el cuidado de los pobres a los laicos, de forma particular, a las mujeres. De esta manera, vuestra asociación quiere promover el desarrollo de los menos favorecidos y aliviar la pobreza y el sufrimiento físico, moral y espiritual. Este compromiso encuentra su fundamento en el amor de Dios. ¿Y qué es la Providencia, sino el amor de Dios que actúa en el mundo y pide nuestra cooperación?”.

Por lo tanto, “hoy querría animaros a acompañar a las personas en su integridad, poniendo una atención particular en la precariedad de las condiciones de vida de muchas mujeres y niños. La vida de fe, la vida unida a Cristo, nos permite percibir la realidad de la persona, su dignidad incomparable, no como una realidad limitada a los bienes materiales, a los problemas sociales, económicos y políticos, sino como un ser creado a imagen y semejanza de Dios, un hermano, una hermana del que somos responsables”.

“Para contemplar esa pobreza y acercarse a ella, no basta con seguir las grandes ideas, sino que hay que vivir el misterio de la encarnación, ese misterio querido por San Vicente de Paúl, ese misterio de Dios que se abaja ante los hombres, que vivió entre nosotros y que murió para redimir al hombre y salvarlo”, explicó el Pontífice.

“Una promoción del ser humano, una liberación auténtica del hombre, no existe sin anuncio del Evangelio, porque el aspecto más sublime de la dignidad humana se encuentra en su vocación de hombre en comunión con Dios”, concluyó el Papa.

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