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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

domingo, 19 de marzo de 2017

VIDA DEL CRISTIANO: 10 poderosas armas para luchar contra el Demonio


PADRE SERGIO



Lleva una vida ordenada


En primer lugar, presta mucha atención a la oración, que es la base de tu vida espiritual. Date un tiempo también para leer la Biblia; te sugerimos leer detenidamente el Evangelio de San Mateo 25, 35-40.

Por otra parte, debes estar firmemente arraigado en tu vocación. Podría ser la vida matrimonial, el sacerdocio, la vida consagrada, etc. Pero sea cual sea tu vocación, debes ser fiel en todas las cosas a la llamada que Dios te ha dado.

Finalmente, dedica un tiempo a la Iglesia. Sabemos que no todos hemos sido llamados de tiempo completo al ministerio en la Iglesia, pero todos podemos colaborar de alguna manera, en la medida de nuestras posibilidades. 

Rechaza tajantemente la tentación


Un problema en el combate espiritual es la respuesta lenta y débil a la tentación. Pero con la gracia de Dios, puedes fortalecer tu voluntad para rechazar con decisión y firmeza la tentación desde el principio. Por otra parte, a menudo tenemos tentación porque nos colocamos en una situación cercana al pecado. Pero recuerda siempre este proverbio: “El que con fuego juega, tarde o temprano se quema”.
 
Ubica al enemigo y pide ayuda a Dios

Cuando caemos en la tentación resulta muy útil admitirlo de esta manera: “Estoy siendo tentado por el Diablo, el enemigo de Dios”. Nómbralo y pronuncia oraciones cortas y fervientes para pedir la ayuda del Señor. Algunos ejemplos de estas oraciones cortas, pero poderosas son: “Jesús, yo confío en ti…” “Dulce Corazón de María, sé mi salvación …” “¡Señor, sálvame …” “Señor ven a mi rescate …” y por supuesto, invocar con fe y confianza los santos nombres de Jesús, María y San José.
 
Combate la desolación

La desolación espiritual se experimenta como oscuridad ante la verdad divina, insensibilidad ante la Palabra, pereza para hacer el bien, lejanía del Señor. Puede tener una fuerza inesperada y tambalear tus buenas intenciones que tenías sólo un día antes. San Ignacio decía que en estado de desolación, es importante: más oración y más meditación, examinar tu conciencia (mira por qué estás en desolación) y finalmente aplicarse alguna penitencia adecuada.
 
Combate la pereza

Seguramente has escuchado el dicho: “La ociosidad es el taller del Diablo”. Esto significa que si no tienes nada que hacer, entonces el Diablo te dará mucho quehacer. A san Juan Bosco no le gustaba el tiempo de vacaciones para sus muchachos del Oratorio porque sabía que demasiado tiempo libre venía acompañado de tentaciones para sus jóvenes.
 
Usa las armas de Jesús en el desierto

La oración ferviente y prolongada, la mortificación constante (el ayuno) y la familiaridad con la Palabra de Dios, tanto meditándola como poniéndola en práctica, son armas eficaces para combatir y vencer a Satanás. 

Platica con un director espiritual


Nos advierte san Ignacio que al Diablo le gusta el secreto, de modo que si uno se encuentra en un profundo estado de desolación y se abre a un Director Espiritual, puede vencer la tentación. El silencio total es como un corte o una herida profunda que se oculta debajo de la ropa. Hasta que esa herida no se expone al sol y se desinfecta no sólo no se curará, sino se estará aún más infectada, se ulcerará y habrá riesgo de gangrena, o peor aún, de amputación. Una vez que la tentación se revela a un Director Espiritual se adquiere poder sobre ella.
 
Recurre a los sacramentales

El uso adecuado de los sacramentales puede llegar a ser muy eficaz en la lucha contra el Diablo, y sobre todo, estos tres: escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo, Medalla de San Benito y el agua bendita.
 
Invoca a San Miguel Arcángel

En nuestra batalla contra Satanás debemos utilizar todas las armas. Dios escogió a san Miguel Arcángel como el ángel fiel, el Príncipe de la Milicia Celestial, para echar en el infierno a Lucifer y a los otros ángeles rebeldes. San Miguel, cuyo nombre significa “Quién como Dios”, es tan poderoso hoy como lo fue en el pasado.

Invoca a la Santísima Virgen

María es a la persona humana a quien más teme Satanás, de acuerdo a lo que han recogido muchos exorcistas de las palabras de los propios demonios. María tiene muchas advocaciones; invocar cualquiera de ellas sirve mucho para alejar al Maligno. La serpiente antigua, el diablo, puede arremeter contra nosotros con su fea lengua y escupiendo veneno, pero si pides ayuda a María, Ella le aplastará su cabeza.

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