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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

domingo, 27 de noviembre de 2016

El orgullo y el miedo, no permiten que el amor de Jesús y su paz gobiernen el corazón

ROSAS PARA LA GOSPA



La Madre habla en el mensaje de 2 actitudes que frenan el avance de la vida espiritual: el orgullo y el miedo. El orgullo, porque es el sentimiento y actitud que conduce a la persona a cerrar el corazón a Jesús, a Su amor y a Su paz. La persona orgullosa “decide” cerrar el corazón a Dios. Piensa resolverlo todo desde sus propias capacidades y así no le permite a Dios resolver las situaciones adversas. Entonces, el orgullo no es bueno para la vida espiritual, porque el orgullo no deja crecer en el corazón el amor y la paz de Jesús.

El otro problema que enuncia María, que dificulta acogerla y acoger a Jesús, es el sentimiento del miedo. Y obsérvese que la Madre no procede como lo haría un psicólogo, que primero averiguaría por el origen de ese sentimiento en la persona. No. La técnica de María es distinta: primero va al grano, al meollo de la situación, evidencia el problema para luego presentar la forma en que se puede superar el sentimiento negativo. Ha dicho que ese medio es la oración dirigida a Jesús. Entonces, hay que considerar que el miedo hace daño al alma y a la vida cotidiana, paraliza la vida espiritual, la entorpece, la encadena, no le permite avanzar, y el Maligno también se aprovecha de él. Y cuando el miedo no se atiende a tiempo, puede transformarse en una enfermedad. De hecho, hay muchos fieles que padecen de la enfermedad del miedo, sobre todo, del miedo espiritual que es el que destaca la Madre. Y dejarse encadenar por él, impide conocer el amor de Dios, significa vivir en la oscuridad. El miedo espiritualtiende a rechazar a Dios y a sus proyectos.

El miedo espiritual además justifica no hacer una buena confesión, no hablar las cosas como se debe con el sacerdote, con un padre espiritual; justifica no ayunar, no rezar el rosario, no buscar las respuestas en la Biblia. En fin, el miedo, cuando es enfermizo, puede hasta conducir a las personas a la depresión y a los trastornos de ansiedad y al pánico… Y la Madre en el mensaje muestra una vez más la solución: el miedo y el orgullo se sanan con la oración dirigida a Jesús. Pero no con un Padrenuestro o una visita al Santísimo, sino con un proceso de oración, que es el que sana el orgullo y el miedo obsesivos e irracionales; porque muchas personas no se dan cuenta que los poseen.

Padre Francisco Verar

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