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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

jueves, 10 de noviembre de 2016

Lecturas del Viernes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

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Ciudad Redonda

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Juan (4-9):

Señora elegida: Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos caminan en la verdad, según el mandamiento que el Padre nos dio. Ahora tengo algo que pedirte, señora. No pienses que escribo para mandar algo nuevo, sino sólo para recordaros el mandamiento que tenemos desde el principio, amarnos unos a otros. Y amar significa seguir los mandamientos de Dios. Como oísteis desde el principio, éste es el mandamiento que debe regir vuestra conducta. Es que han salido en el mundo muchos embusteros, que no reconocen que Jesucristo vino en la carne. El que diga eso es el embustero y el anticristo. Estad en guardia, para que recibáis el pleno salario y no perdáis vuestro trabajo. Todo el que se propasa y no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios; quien permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,1.2.10.11.17.18

R/.
 Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor. R/.

Dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R/.

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.

Haz bien a tu siervo: viviré
y cumpliré tus palabras. R/.

Ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu voluntad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,26-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»
Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?»
Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»

Palabra del Señor

Comentario al Evangelio del 

Alejandro Carbajo, cmf
Queridos amigos, paz y bien.
Seguimos en clave apocalíptica. Y hoy nos pueden extrañar las palabras de Jesús. No hay nada malo en que los contemporáneos de Noé comiesen, bebiesen e incluso se casasen, ya que son cosas necesarias para la vida y si no comes, te acabas muriendo. El problema estaba en que la generación de Noé vivía como si Dios no existiese, cuando el juicio estaba a la vuelta de la esquina. También mucha gente hoy vive sin Dios, como si todo terminara aquí, y no hubiese un futuro juicio de Dios.
Lot fue diferente a Noé, aunque se parece un poco. Nadie le había creído y la gente no estaba preparada para evacuar la ciudad. Y hoy tampoco hay mucha gente dispuesta a escuchar el mensaje de los profetas. Que los sigue habiendo.
Tenemos que estar preparados siempre, porque no sabemos ni el día ni la hora del final de nuestra vida. Siempre es buen momento para preguntarnos si estamos viviendo como debemos. Porque mucha gente está muerta espiritualmente, no se cuida en absoluto, como si Dios no existiera. Y, tarde o temprano, el juicio divino nos estará esperando.
Es posible que en otras épocas los predicadores asustaran con las penas del infierno, y que ahora casi no hablemos de ello. Ni tanto ni tan poco. Es bueno darle a las cosas la importancia que tiene, y la vida eterna es de las más importantes, porque es para siempre.
Qué bueno sería que viviéramos permanentemente en presencia de Dios, con el corazón alegre y la mirada limpia. En nuestras manos está hacer caso o no a los profetas, Y vivir como Dios quiere que vivamos.
Vuestro hermano en la fe, Alejandro, C. M. F.

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