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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

martes, 25 de octubre de 2016

Lecturas del Miércoles de la 30ª semana del Tiempo Ordinario

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Ciudad Redonda

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (6,1-9):

Hijos, obedeced a vuestros padres como el Señor quiere, porque eso es justo. «Honra a tu padre y a tu madre» es el primer mandamiento al que se añade una promesa: «Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.» Padres, vosotros no exasperéis a vuestros hijos; criadlos educándolos y corrigiéndolos como haría el Señor. Esclavos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y temblor, de todo corazón, como a Cristo. No por las apariencias, para quedar bien, sino como esclavos de Cristo que hacen lo que Dios quiere; con toda el alma, de buena gana, como quien sirve al Señor y no a hombres. Sabed que lo que uno haga de bueno, sea esclavo o libre se lo pagará el Señor. Amos, correspondedles dejándoos de amenazas; sabéis que ellos y vosotros tenéis un amo en el cielo y que ése no es parcial con nadie.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,10-11.12-13ab.13cd-14

R/.
 El Señor es fiel a sus palabras

Que todas tus criaturas te den gracias, 
Señor, que te bendigan tus fieles; 
que proclamen la gloria de tu reinado, 
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres, 
la gloria y majestad de tu reinado. 
Tu reinado es un reinado perpetuo, 
tu gobierno va de edad en edad. R/. 

El Señor es fiel a sus palabras, 
bondadoso en todas sus acciones. 
El Señor sostiene a los que van a caer, 
endereza a los que ya se doblan. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. 
Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?» 
Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." Entonces comenzaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados." Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Palabra del Señor

Comentario al Evangelio del 

Julio Corredor Sáenz, cmf
Queridos amigos y amigas:
La realidad familiar ha sido dentro del proyecto del Reino, un elemento fundamental. Desde el AT, ya encontramos un mandamiento enfatizando el valor de los padres, y San Pablo complemente con una línea a la inversa, el valor y  respeto que los padres deben tener por los hijos. Hoy la familia atraviesa serias dificultades en todo sentido. El modelo de sociedad va minado lo más esencial, lo más fundamental: las relaciones fraternas en toda dirección. San Pablo,  lo que hace es darle mayor énfasis al cuarto mandamiento, especialmente al hacer referencia a la familia en su totalidad. San Pablo hace referencia  al  respeto y valoración tanto entre padres e hijos y especialmente en la línea pedagógica, cuando invita a que la educación ha de ser al estilo de Jesús, sin exasperar a nadie. El tema de los esclavos, no es que San Pablo esté aprobando esta realidad como esclavitud, sino que ellos forman parte de la familia y la exhortación que hace va en la línea de evitar el servilismo y las amenazas, de modo que las relaciones laborales estén en la línea de los iguales delante del Señor.
No ha de sorprendernos San Lucas, cuando plantea un tema bien interesante: ¿Quién puede entrar? Y lo que es más sorprendente ¡No los conozco!
Nos puede surgir la pregunta: ¿Puede Dios desconocer a sus criaturas? Pues, parece que sí, porque salvarse y participar de su banquete es cuestión de la persona, y lo que hace Dios es simplemente ratificar la decisión personal. Él ha sido muy claro, cuando nos dice que no basta con decir Señor, Señor, que no es suficiente una confesión, tampoco una oración, sin que  la persona con todo lo que le implica, tenga la dignidad de verdadero Hijo. Por eso cuando dice:: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.", es porque la misma persona no quiso aceptar la propuesta de salvación en plena libertad. Se puede creer que teniendo los sacramentos en regla, las oraciones al día y algunas obras de misericordia cumplidas, tenemos derecho automático a la salvación.
Nos podemos preguntar, si estoy entre los primeros y con derecho a la salvación o entre los últimos, como los siervos inútiles que solo hemos hecho lo que teníamos que hacer. Y también nos debe quedar bien claro que Dios no salva sin la participación plena y libre de la persona.
Sigamos trabajando en el Reino y sin desmayar, porque la salvación está cerca, es de cada día y de esto depende si al final entramos o no.
Su amigo, 
Julio Corredor Sáenz cmf.

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