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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

sábado, 19 de noviembre de 2016

MENSAJES EL TRIUNFO DE LA INMACULADA TOMO 2.


Virgen: Gústate y complácete en tu pequeñez. Y dale gracias a Dios por eso: porque te permitió ser pequeña para cantar sus Maravillas. ¡Bendito sea Él, que se complace en los humildes!145  ¡Bendito sea Él!, que me permitió manifestárseme a ti y por medio de ti a tanta gente. Que permitió que su manifestación Poderosa de todo su Amor Ardiente continúe y vaya culminando contigo y otros más de los que vendrán. Que me escuchó en mi Petición de que siguiera manifestándose al mundo. ¡Y Yo busqué en la tierra…!  (Ilusionada, ¡qué ilusión pone!)  ¡… y te encontré a ti! Busqué, te encontré, me fijé en ti, y dije: ésta. Ésta porque es humilde. Ésta porque aceptará la corrección del Señor. Ésta porque me ama y tiene un buen director – así evito tu desvío-, y ésta porque dirá Sí. ¿Primero lo quisiste Tú? Sí. Y Él quiere todo lo que Yo quiero. Vete, que te esperan. (Para la siguiente meditación)

Jesús: Te iba diciendo que Yo estoy, en mi Corazón, en la Hostia Consagrada. Yo Soy la Hostia Consagrada. Todo Yo estoy en la Hostia Consagrada. Entero. Pero la forma es de Corazón. La forma es de pan. Pan materialmente de forma146. Vosotros veis eso, pero espiritualmente y esencialmente Soy Yo con la forma de Corazón. ¿Y con tu Sangre? Sí. ¿Y el vino? En el vino estoy Todo Yo también, aunque bajo apariencia de vino. Vosotros veis vino, pero estoy Todo Yo. ¿Éste es mi Cuerpo - ésta es mi Sangre? (Le pregunto por qué se dicen separado) Símbolos para vosotros, del Sacrificio.
 Cuidad de vuestros sacerdotes.  Cuidádmelos. Cuidadme a mis sacerdotes. Defiéndelos. Defiéndelos, hija, del Demonio. Con mucho amor, hija, con mucho amor. Reza ahora el Rosario con mucho amor por ellos.
                                                                 
145 Cfr. Lc 1,46-55.
146 Forma de pan material.

11-08-09

 (Meditación sobre el pecado y la Cruz) 

Jesús: Marga, Yo quiero hablarte. (Miro a Jesús en la Cruz. Está clavado y hace el esfuerzo de levantar un poco la cabeza. Y mueve los labios, como que balbucea, para empezar a hablarme) Así como tú me ves que estoy aquí, así quiero que tú estés un día. ¿Sí?  Sí. ¿Quién ha dicho que no serás dichosa?  Por medio de tu inmensa cruz, tú estarás unida al Cristo. Dime, ¿qué esposa de Cristo no está unida a Cristo en la Cruz? Es Dichoso, es Hermoso. ¡Un “sufrimiento gozoso”! Sí. Lo has entendido. Para ello vive muy intensamente este estar unida a la Cruz. Tu sufrimiento mayor será del corazón. Ahí te quiero asemejar más conmigo, más y más al Cristo, que sufrió por vosotros y cuya mayor Pasión fue en el Corazón. Cristo, hijos míos, sabed que Cristo murió por vuestra tortura a su Corazón. ¿Qué parte tiene María en tu Corazón?, ¿qué parte en la entrega que Tú nos diste de tu Corazón? “María tiene la mejor parte”147 La mejor parte, que es darlo a Luz. María “da a Luz” a Jesús, da a Luz a Jesús al mundo. Por medio de Ella viene Jesús al mundo. Ella es la Mediadora de las Gracias de Jesús, y de Jesús mismo. Si Ella no hubiese querido, Yo no habría nacido. ¿Hubo esa posibilidad? Sí. Yo le mostré todo abiertamente para que actuara en libertad.

(Después de comer, voy para la Capilla y noto que, por el camino, es como si de la Capilla saliera para mi corazón una cinta, y la frase: “Con cuerdas humanas les atraía, con lazos de Amor”148 Y mientras ando, veo la importancia de ir ahora y acudir a Su Llamada. Voy como flotando. Atraída por la cinta de Amor. Voy a rezar y leo en una nota: “Escuchad, no seáis altaneros, habla el Señor”)

Ven, pero no tengas miedo. No te asustes. Perdóname, es que tu Voz sale más fogosa y cariñosa. ¿Y por eso vas a tener miedo? Si quieres, quito la intensidad. No, no… no es por eso. Ya casi son las 3, Jesús mío.

Prepárate. “Cambiaré tu corazón de piedra… Cambiaré tu corazón de piedra, y de daré un Corazón de Carne”149 (Me pongo de rodillas ante el Sagrario. Siento que su Corazón palpita en él. El dibujo del Corazón de la puerta, es como si latiera, parece que tenga vida y que quisiera expandirse hacia mí, como explotar de Amor hacia mí. Al final, lo que sale de él es el Corazón de María pequeñito, con flores y con espadas, sube hacia lo alto. Entiendo que el mío se ha quedado en el Sagrario, en el pozo insondable de su Corazón, donde se ha destruido. Se ha quemado. El antiguo corazón, la antigua vida. Sé que está ahí, consumida. ¡Pues yo prefiero éste que me da la Virgen! Qué Delicadeza de Corazón, qué Bonito, cuánto Amor a todos, qué Ternura de Madre y Firmeza de Padre hay en su Corazón. Entiendo que del Corazón de Jesús, también sale el Corazón de la Virgen. Es uno de los Dones que salen de su Corazón).

147 Cfr. Lc 10,42.
148 Cfr. Os 11,4.

Virgen: Hay muchas formas más de dar autenticidad a estas revelaciones. Lo que Yo quiero es tu cambio de corazón. La autenticidad mejor que Yo puedo dar de que esto viene de Mí eres tú misma transformada en Mí. Es tu cambio de corazón. Tu cambio espiritual. Tu cambio moral.  Encontrarte a ti cambiada será la mejor muestra para demostrar que esto viene de Mí. ¿Cómo compruebo si es auténtico este cambio de corazones? Simplemente viviendo. Observando los cambios en tu vida. Te trocarás en gozo.

 12-08-09

 (Después de la meditación sobre Mt 6,24-34) 

Jesús: A pesar de las muestras que Yo te doy de creer en Mí, ¿no vas a creer? A pesar de las muestras que Yo te doy para confiar en Mí, ¿no vas a confiar? Lucha día a día por renovar ésa tu promesa de no preocuparte por el día de mañana, porque “a cada día le basta su afán”.150 Cuando suceda el día, Dios te traerá por medio de él bondades y maldades, todas en su justo término. En su “justo término” que podrás soportar. Ni más ni menos. No te mandaré nada que no podrás soportar, porque Yo sé tus fuerzas y mido tus “aprestos” y soy quien aprieta las “cinchas” de tu corazón a tu vida, para tenerlo amarrado y sujeto en el justo término: ni mucho que te ahogue, y no te permita mover, ni poco que ande suelto y llegue a caerse.

Soy como ese “caballerizo”, que a la hora de preparar el caballo a su dueño, conoce perfectamente al dueño y al caballo, los aperos de montar y para qué sirven, empleándolos con precisión. Él espera a su dueño, y cada vez que él prepara las monturas y el caballo, conoce perfectamente cómo está el caballo y cómo el dueño, qué día hace y qué tendrá que prepararles hoy, en dónde tendrá que poner más empeño y en qué más atención, sobre qué le tendrá que advertir al jinete y cómo está su corazón hoy (el caballo). Al conocer a fondo el caballo de su jinete, el mozo sabrá aconsejarle y a veces sabrá lo que le ha de decir y lo que no, por no preocuparlo en exceso, no sea que se malogre la carrera.  Si ese día el jinete tiene que correr una carrera, el mozo encargado preparará previamente a fondo al caballo, aseándolo, limpiándolo con amor, quitando lo que sobra para que corra más ligero o poniendo lo que falta para alcanzar más perfección en la carrera. Te pongo este ejemplo para ayudar a muchos. Soy como ese empleado (caballerizo) perfecto, que nunca apretará demasiado los estribos de tu corazón, hasta el punto de que se pueda desbocar. Ni enganchará flojas las cintas de la silla, ni dejará que se pudran las bridas. Lo tendré siempre a punto. Y en su higiene perfecta. Con apariencia también bella, reflejo de cómo está internamente.

Cuidaré también su apariencia. Si veis que vuestro corazón se desboca es porque no seguisteis, prudentes, mis indicaciones. Es porque no os fiasteis de mi profesionalidad y buen hacer, y quisisteis apretar vosotros las bridas, aflojándolas de como estaban en un principio y volviéndolas a poner, ahora mal e incorrectas, no en su justa medida, no en su justo término. Para asentaros bien en la silla, dudasteis de mi valía como “ensillador” y me enmendasteis la plana, corrigiendo mi “tensar” de las cuerdas. Claro… así, en cuanto os subisteis y apretasteis el paso, caísteis a la primera de cambio. Y cuando tuvisteis que saltar un obstáculo, tropezasteis con él y disteis de bruces en el suelo. La silla se desensilló del lomo de vuestra cabalgadura, tirándoos por tierra. ¡Fiaos de Mí! ¡Ah… ¿por qué no fiaros de Mí?! Si Soy muy ducho en estos aperos y es mi especialidad amarrar caballos para jinetes.  Soy ese mozo que, con paciencia y cariño, mira a su jefe que yerra, y le ofrece nuevamente sus servicios, si los quiere coger. Que nunca echa en cara; que corrige, pero con paciencia, mansedumbre y dulzura. Así es un caballo, como su jinete. Dejaos aconsejar por Mí, que Soy Sabio, para poder correr la carrera de vuestra vida. Si el jinete es nervioso y le invade la ansiedad continua, el corazón (el caballo) lo nota y se resiente, y no se deja dominar. Si el jinete es paciente, es amable, no tiene envidia, si vive en la paz del Señor, si confía en Él y ha puesto todo de su mano, si no azuza innecesariamente a su corazón, si le aprieta en los momentos duros, si controla sus “irse a otros lados” y no seguir por el camino recto.

Si ama a su corazón, éste lo nota, y le devuelve bien por bien, amor por amor. Existiendo entonces una sintonía de corazones, entre la mente y el amor, entre la inteligencia y el corazón, entre los que media la voluntad. Es la voluntad la que tenéis que poner en juego para dominar vuestro corazón y hacerlo acorde con vuestra mente.  Con aquello que habéis visto y oído que tenéis que hacer.  La que pone el corazón al servicio de la inteligencia. La que permite realizar las obras que mi Padre ha dispuesto para vosotros. Ejercitaos en la voluntad. Que sea una voluntad fiada en Mí, en lo que Yo digo. Que confíe en que Soy el mejor caballerizo. Que sea una voluntad ecuánime, que apriete donde tenga que apretar y afloje donde tenga que aflojar. Equilibrada. Fogosa, no fría. Valiente, no pusilánime. Si no, nunca podrá lanzarse a realizar las obras que el Padre ha predestinado que haga. Que sea una voluntad, al fin y al cabo, fija en Mí, que Soy el Autor de todo, que Soy el Dueño de todo, aunque me he puesto de sirviente,151 aunque he tomado la forma de Siervo. Que esta voluntad aprenda humildad de Mí, para poder construir sobre ella el edificio de las demás virtudes. Preguntadme a Mí antes de comenzar el día. Consultadme, antes de emprender cualquier empresa. Poneos delante de Mí y a mi disposición. Fiaos plenamente de que Yo, para vuestro día, he dispuesto de todo adecuadamente y os tengo preparado el caballo y los aperos, os tengo revisado el recorrido y sé qué os vais a encontrar durante él. Para eso he dispuesto el animal y los métodos para dominarlo. Montaos en él con ganas, pues es imprescindible. Sin él no podréis cabalgar por donde os corresponde. Sin él no lograríais ser felices.

La vida se os haría penosa, pues sois humanos y tenéis alma, vida inteligente y corazón.  ¡Ah… no tengáis miedo! No tengáis miedo de emplear el corazón para vuestras empresas, pues no tiene por qué actuar como caballo desbocado, si os habéis fiado de Mí y lo habéis puesto a mi servicio. Si me lo habéis entregado para que lo arregle y lo prepare. No tiene por qué actuar desbocado. Y ¡os es tan necesario! ¡Os hace tanta falta, hijos! Por eso mi mundo152 es frío, porque los hombres han olvidado emplear el corazón, o bien porque le tienen miedo, bajo una falsa piedad, o bien porque actúa desbocado y rompe y destroza lo que encuentra a su paso. Tan mal está lo uno como lo otro. No destrocéis y no enfriéis. A menudo, en vuestras almas estoy como en el polo. Si dejas a una persona sin abrigo, desnuda en medio del polo norte. A menudo así estoy Yo en vuestras almas. ¡Sin corazón, no!, ¡sin corazón, no!

¡Tampoco desbocado y hecho un animal, haciéndoos olvidar que sois hombres! No. En su justa medida. Os lo di para que, empleándolo, me dierais Gloria. Y es tan importante para Mí, que Yo mismo me hice Corazón. Corazón Perfecto. Corazón de Carne y de Espíritu. Corazón de Espíritu de Dios. Dentro de mi Corazón de Hombre, estaba mi Espíritu. No como algo aparte de Él, contenido en Él, sino como su Esencia natural, de naturaleza. Y al latir... ¡Yo lato! ¡Oídme! ¡Escuchadme…! Yo lato, Yo lato por vosotros. Escuchad mis latidos. Son Latidos de Amor. Latidos que abarcan todo el Universo, sólo para decirte, sólo para decir al hombre: ¡Te amo! ¡Te amo! A ti, y a ti. A todos y a cada uno. A cada uno de vosotros. Yo me hice Corazón y aún continúo en la tierra entre vosotros. En forma de Corazón. Te digo que la Forma es Forma de Corazón, es así como estoy en el Sagrario, es así como estoy en la Custodia. Estoy tan inocente y desvalido como un Niño Pequeño abandonado por su Padre entre vuestros brazos. Soy un Inocente al que hay que dar de comer, dando de beber la leche de vuestro amor. Soy un Inocente. Soy el Esposo deseando desposar a la esposa en la edad núbil, la esposa de su juventud. Que la espera día y noche hasta que consigue su entrada en la Cámara Nupcial de bodas. Allí le hablará al corazón, y ella me responderá.153 No me importan sus ingratitudes ni rebeldías, ni sus infidelidades.

Yo la espero. La espero día y noche. Y si se arrepiente, si se arrepiente sinceramente, Yo la recibo y me desposo con ella como si no hubiera pasado nada.        (Después de la Comunión) En la Forma de Corazón está representado TODO. Incluso está representado el Amor de Dios Padre por vosotros, la humanidad. Veis pan, pero Soy Corazón. La materia que coméis, la parte de mi Cuerpo que coméis, es el Corazón, aunque en Él esté todo mi Cuerpo, toda mi Alma y toda mi Divinidad. No es una parte, es todo. Y es el TODO, porque es Dios. ¿Comprendéis esto? Por eso, Marga, alégrate por haber sido elegida para esta hora y no estés apesadumbrada. ¿Ves cómo te amo? Los demás, viendo cómo te amo a ti y cómo he logrado conquistarte a través de años y años y gracias y gracias, podrán ver mi empeño por la humanidad. Por lo tanto, incluso alégrate de no haberme correspondido a la primera. Y aún te resistes, encuentro en ti resistencia. Ven, que Yo te he de tomar. Ven. Volaremos juntos a las cimas donde Yo quiero llevarte. No te resistas, no te resistas.

Pídeselo a mi Madre. Ofrécete y pídeselo al Padre. Ofrece y pídemelo a Mí. Déjate llevar por el Espíritu Santo, sin poner resistencia. Mira, te diré cómo debes vivir esto y que no sea una simple explosión de momentos pasajeros de tu vida, sino que sea tu vida misma entera. Primero, fíate. Fíate de Mí, Marga, que lo que Yo te propongo es la Perfección, es la Caridad total, es el Amor total para ti y todos los tuyos. Será el Tesoro de tu vida. Te ofrezco la Perla Preciosa. ¡Fíate! Soy Dios. Soy Padre. Soy Todo. ¿Piensas que te podía estar hablando sólo para obtener mi propio beneficio, sin pensar en ti y el tuyo, tu felicidad pasajera y eterna? ¿Cómo voy a ser Dios Verdadero y sólo pensar en Mí? Fíate, que Yo busco tu bien. Es para mi Reino, pero es para tu felicidad y vuestra felicidad. Es para tu felicidad eterna, es para tu gozo aún mayor en el Cielo. Es para que eternamente goces ¡todo lo que tú puedas!, ¡todo lo que tú puedas, Marga! que es mucho, porque para algo te di un corazón magnánimo, creado para grandes cosas. Yo te hice destinataria de grandes cosas. Fíate. Cree en Mí.

149 Cfr. Ez 11,19; 18,31; 36,26; Sal 51,12-14.
150 Cfr. Mt 6,34.
151 Cfr. Mt 20,28.
152 La tierra, con los hombres.
153 Cfr. Os 2,16.  

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