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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

lunes, 14 de noviembre de 2016

MENSAJES EL TRIUNFO DE LA INMACULADA TOMO 2.


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06-07-09 

Jesús: Marga, Yo quiero hablarte, Yo quiero instruirte. Que no te creé para ser feliz en esta tierra, sino en la otra. Señor, pero Tú quieres que también seamos felices en ésta. No a los profetas. Que la felicidad no os viene de esta tierra, sino de lo unidos que estéis a Mí. Y en medio de vuestro sufrimientos. Porque la figura del profeta es similar al Siervo de Yahveh.128 Por eso sólo encuentras reposo en Mí. Y tu vida en esta tierra no son más que zarzas y espinas. Y más desde el momento que tú dijiste Sí. Cuando ves que se acrecienta en ti el sufrimiento, es que avanzamos en la misión. Ven, que quiero instruirte. Profeta te concebí en el vientre de tu madre, profeta te establecí entre las naciones.129 ¿Y por qué este rechazo de ahora? Controvertido profeta en los albores de la salvación. Sólo te pido que resistas, que resistas a los embates del Malo. Como Yo en la cruz, como Yo recibí los latigazos, como Yo resistí la tentación. Y cada vez y cada vez más te hagas fuerte en Mí.  Tú sigue perseverando, con mi ayuda, sin importarte la correspondencia o no de los que te rodean, porque el profeta no es bien recibido en su patria.130 Y eres profeta para los pueblos y no para tu pueblo. “Y se asombró de su falta de fe”. Es el evangelio de estos días. “No hizo allí ningún milagro”.131 Yo haré que todo lo predicho a ti se cumpla y haré que mis Planes salgan sin esfuerzo. No eres tú quien lo hará, sino Yo. Tú sólo haz en cada instante lo que debes hacer, con tu esfuerzo diario por cumplir mi Santa Voluntad. Hija, que Yo te pongo a ti para que se manifiesten los corazones.132 Hija, que no te he creado para los bienes pasajeros de esta tierra. Hija, creada para la eternidad. ¡No te conformes con menos!

En la Iglesia quedaréis un reducto muy fino. Muy pocos querréis seguir el camino, cuando éste se pone empinado.  Cada quien que abandona es porque no sabe renunciar a su apego, y Yo os he pedido que me lo deis todo. Ved en esto cómo estáis tan apegados a vuestras cosas, vuestras ideas, vuestros deseos, y no sois capaces de renunciar a lo más íntimo por seguirme a Mí.133 No estáis dispuestos, no sois capaces de dármelo todo. Sí lo hacéis de palabra y con bonitas fórmulas de entrega, no de verdad y con la voluntad recia en Mí. Cuando Yo os he pedido que me deis todo, me refería a todo. Quien no es capaz de entregárseme todo, será el que no pueda seguir. Porque Yo os he pedido que muráis a vosotros mismos. Encontrad, en vuestra entrega total, la paz.  En España he buscado siempre mis guerreros, mis guerreros por mi Evangelio. Y mira que Yo los he encontrado siempre, en todas las épocas. ¿Tendré que decir que, en esta época de la Historia, España no me dio guerreros? Mientras otros se afanan en los quehaceres mundanos, ¡déjalos que se afanen en sus quehaceres del mundo y se pierdan! Porque tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen.134 Yo les di profetas de entre ellos, Yo les hablé y les mostré mis Gracias. Pudieron ver mis milagros. Y aun así no creen. ¡Te ordeno que los dejes! En su lugar te confío a mi Ejército, el pequeño, el de los mansos y humildes de corazón, que son capaces de ver con sus ojos y oír con sus oídos. Donde mi Voz es acogida y mi Corazón comprendido. Donde Yo me abro y ellos me acogen. Con ellos construiré el mundo nuevo. Quiero paz, paz, paz. Éste es el fruto de la Vid: paz. Donde no hay paz, no estoy Yo. Por mucho que esa persona trabaje por mi Reino, no estoy Yo, no estoy Yo. Está: sí misma y sus pensamientos y sus cosas. Pero no Yo. Paz. Donde veáis paz: allí estoy Yo. Amo tus tardes dedicadas a Mí y tus largos ratos de oración, donde Yo vengo a beber de ti y dejo que tú bebas en Mí. Ponte de pie, que te bendigo: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

128 Cfr. Is 42ss.
129 Cfr. Jr 1,5; Is 49,1-5; Ga 1,15.
130 Cfr. Lc 4,24.
131 Cfr. Lc 4,16-30.
132 Cfr. Lc 2,35.                                                                  
133 Cfr. Lc 9,23; Mt 16,24; Mc 8,34.
134 Cfr. Ez 12,2; Jr 5,21; Mt 13,13.

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