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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

lunes, 24 de octubre de 2016

MENSAJES EL REINADO EUCARISTICO TOMO 3.


22-04-2013 

Jesús: Deja ese mundo de terror. Todas esas cosas, que son del Enemigo, no las fomentes, no las escuches, no las veas. No es para ti. Para ti quiero otras cosas y otros caminos. (Unos vídeos que había visto en youtube, sobre extraterrestres, profecías…) Ves que ahí hay mezcladas cosas buenas con cosas malas. Cosas verdaderas, pero no te hacen falta, porque esas cosas verdaderas te las comunico Yo por otro lado. Tú, con tu misión, tienes suficiente. No te quieras enterar ni encargar de las misiones de los demás, déjales a ellos con las suyas, pero tú haz tu parte. ¡Y tanto donde te quiero y te quiero trabajando! No pierdas el tiempo.

Virgen: No tenéis tiempo de pensar en todos aquellos que os maldicen. ¡Tenéis mucho que hacer! Un cristiano no es aquel que le da importancia a la maldición ni se queda en el error propio o de los demás. Un cristiano es el que sólo piensa en Amor. Hija, ¡no hay tiempo en que te pares a pensar en el mal que os rodea! No dediques tiempo a eso. Dedícalo más bien a ganar almas para Cristo. ¡Dedícalo en mociones creativas para elevar la dignidad! Vuestra dignidad, la del hombre y la mujer, para sacaros del pecado. Mira, hija: ¡educa hijos para Dios! ¡Procura el Amor eucarístico! Sólo reza por donde tú veas mal, y que sólo Amor parta de tus pensamientos y acciones. ¡Es tan importante esto! Te meterás en otro mundo, te meteremos así como en otro mundo.

Y de una mujer donde sólo puede brotar el Amor brotarán las profecías para el mundo, este mundo; y brotarán Nuestras instrucciones para el Resto. Estate siempre metida en este mundo de Amor. ¡Lucha por ello! Mira, querida: ya has visto cómo la lucha del Demonio se establece en el mundo de las ideas. No dejes cabida a ni un sólo pensamiento negativo, no dejes cabida a un desánimo o a una desconfianza. Sí…, mira cómo te bombardea con eso. Permanece como un edificio firme, como roca firme. Apóyate en Cristo, que es la Roca. Verás cómo nada ni nadie logrará tumbarte. Ahora, hija, cuando has de ver cómo tantos hacen cosas malas contra ti, míralo y sopórtalo como si no fuera a ti a quien lo hacen, porque realmente ellos no es que busquen hundirte: es el Demonio el que, astuto y envidioso, lo busca. Ellos muchas veces no saben lo que están haciendo.

Creen que lo hacen, incluso, por un bien para ti. Te digo, hija: míralo como algo ajeno a ti, nunca te pares en ello. El Demonio no se va a conformar con esto, buscará siempre más, pero no sabe que, a fuerza de todos esos golpes, Yo te voy a fortalecer y, después de cada embate, tendremos una Margarita aún más fortalecida, hasta que tengamos esa “dama de hierro” que capitaneará en la batalla al regimiento.  Me dices esto ahora, que parece que todo esto está tan tranquilo. Te lo digo para que tomes previsiones. Esta actitud que te enseño y te estoy enseñando es la que deberás tomar. Cuanto te pase y vengas a Mí a preguntarme: “¿Y cómo tengo que actuar ahora?”, te recordaré esto mismo y, en esos momentos, aunque presa por la inquietud, lograrás hacer silencio y adherirte a la amplitud de ánimo que estás teniendo justamente ahora. Recuérdalo.  ¡Madre, estás en todo! ¡Qué suerte tengo! ¡No iba Yo a llamar a una capitana y no estar sobre ella, y no avisarla y no guiarla…!

Pues sí.  Esto es muy sencillo entonces, porque Tú me dices cada paso. No temas, pero no te engañes tampoco. Es sencillo, pero depende de mucho trabajo por tu parte. Supone estar continuamente trabajando en tu interior, y no bajar la guardia. Os he de decir en cada instante lo que habráis de hacer. Es que todo se habrá vuelto muy oscuro, hija, y sin Mí no vais a saber, ni a poder. Por eso vengo, por eso vendré.  Esta época de la Iglesia es la más oscura, ¡con creces!, de todas las épocas de la Historia. Si Dios te, –me–, –os– ha dado como Madre, ¡cómo no venir en más intensidad ahora a ayudaros! Ahora, que sé que más me necesitáis.

Mira Yo Soy la Directora Espiritual de muchas de las almas, ahora, que fallan tanto los sacerdotes. ¡Y ten por seguro que en cada necesidad de la Iglesia, allí estaré Yo para paliarla! La Iglesia no sucumbirá. Y al final, mi Inmaculado Corazón, Triunfará.  Alabada seas, ¡Bendita seas! ¡Alabado, bendito y adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar!  ¡Por siempre! Te bendigo, Marga, quedas bendecida en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.  Amén.

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