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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

jueves, 20 de octubre de 2016

MENSAJES EL TRIUNFO DE LA INMACULADA TOMO 2.


22-01-09 

Virgen: Hija mía, Margarita: quiero que me mires y te sientas mirada por Mí.  Quiero que en tu pobreza, descubras riqueza. En tu poquedad, mucho, y lo mucho que me amas y te amo. Hacer oración, para ti, será doloroso sólo al principio. Continúa. Luego es consolador. Apunta, pues: querida niña de mi Corazón de Madre, Corazón de Amor. Apunta para Mí, apunta para las almas.  Cuando tú naciste reconocimos en ti a “la niña”, la niña que iba a llevar mi Devoción por el mundo. La niña continuadora de mi Obra, la Obra del Corazón de Jesús por medio del Corazón Inmaculado de María. Esta Obra que aún no ha tenido lugar, pero para la que te preparas. Y no me ha importado esperar 40, 45 años..., no me ha importado esperar, porque aún hay tiempo y el Tiempo es de Dios. Él cuida de los avatares de la vida y los pone o los quita, y labra los entreactos y rellena los surcos de las carreras y tira tabiques o levanta murallas. Sí… Él es el Dueño y Señor de Todo. Hasta de tu vida, sí. Marga: estás en sus manos ¡Y son manos de Padre! Que no te asusten sus manos de Padre, pues es un Padre Bueno, que sólo busca tu bien para ti y mira por tu provecho, no por el suyo.  Jesús es, además de Dios, Hombre, y Hombre para ti, pero no un hombre egoísta, que sólo piensa en cómo aprovechar más de tu inocencia o cómo beneficiarse más a fondo de tu candor. Bien, y ahora dime: ¿No te lanzarías con más ímpetu, si cabe, y con más ardor a las profundidades del Amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo? ¡Ah… el Espíritu Santo! ¿Sabes que esa blanca Paloma vuela todos los días de aquí a allí31 y lleva el Mensaje de Dios a ti y vuelve con tu amor para Él y para Mí? Tu amor lo trae, porque te lo da de Dios y tú lo fructificas en Él. Tu amor lo acojo, lo embellezco y lo envío al Padre y al Hijo. En las dos direcciones. Estamos todos en lo mismo, pero somos cuatro Personas distintas. No… te preguntarán los entendidos, y con razón. No es que te diga que la Trinidad somos cuatro. La Trinidad son Tres. Pero Yo formo uno con Ellos también32. Y estoy con Ellos. A su lado. Y trabajando en unión íntima de su Amor.

Madrecita, esto es una Preciosidad. Sí. Pues eso te digo. Que si mi preciosidad quiere formar parte de esta otra Su Preciosidad. ¿Era para tenerme miedo esto que Yo te iba a decir? No. Al principio, al tomar contacto contigo y ver tu enorme Amor y el Tuyo por mí, me entraba congoja. Y no querías entrar. Porque ahora tu donación engloba no sólo una entrega espontánea, rápida, fugaz o superficial, sino profunda, interna, fuerte y duradera. A este tipo de entrega el alma tiene como una natural repulsa, como un impulso mecánico, porque es una “muerte” inicial. Se te presenta como “pérdida”, “muerte” a ti misma, y lo primero que hace es querer huir, de manera natural. Pero mira que realmente esta muerte o pérdida es sobrenatural y no reporta para ti pérdida, sino ganancia; muerte, sino vida. La Cruz también repulsaba a vuestro Salvador. Pero viviéndola, os alcanzó la Vida. Llegando a la Resurrección. Marga mía, a veces quieres cargar cargas sobre tus hombros que no te corresponden por su dureza. Suficiente tienes con hacer bien todo lo que Yo te encargo, hija, y a veces te escapas. Voy a buscarte, y no estás. Quisiera, hija mía, que te esforzaras por vivir y vivieras primero todo esto anterior, para ponerte a lograr luego lo otro, si quieres. Pero primero víveme lo que te he dicho y te digo. Reponte ya de esto33, ¿vale? Al ser un golpe fuerte para ti, tú te espabilas y me espabilas al Resto. ¡Ah, Marga! ¡Una Marga espabilada es una “gran Marga”! Y Yo podré hacer muchas cosas con ella. No con una Margarita “mustiucha” y apesadumbrada.

¿Vamos manos a la obra y retomamos donde lo dejamos? Al leer esto, quizá entienda la gente que es algo muy duro y excesivamente frío. No si tú se lo explicas con la Ternura que Yo te lo he dicho. Y tienes que ser fiel a la realidad. Mira, piensa que a veces nos ponemos unas orejeras similares a las que se ponen cuando hace frío, pero el frío lo llevamos dentro y lo que no dejamos que entre es el calor. El Calor de su Amor. Obsérvate a ti misma con esa cadena y bola que te impiden moverte de tu sitio, que es el Corazón de Jesús. Allí recibirás, no varapalos y “sermones” o “monsergas”, sino Todo su Amor. Para llevar al Resto. ¡Ah, querida mía…! Me gusta cuando me escuchas con esta nitidez y esta limpieza de interferencias entre tú y Yo. Tu vida, a veces, está llena de muchas interferencias hacia el Cielo: ¡Despréndete de todas!

Bendíceme y bendice a Dios por este regalo del niño que Él ha querido entregarte. Bendícenos y alábalo, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

31 Del cielo a mí.
32 Cfr. Jn 17,21.  
33 Aborto natural.  

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