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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

ESTEMOS SIEMPRE A FAVOR DE NUESTRO PAPA FRANCISCO, ÉL PERTENECE A LA IGLESIA DE CRISTO, LO GUÍA EL ESPÍRITU SANTO.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que a causa de la fe en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad. Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz interceda por ellos y les guie por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

sábado, 8 de octubre de 2016

VIDEO MENSAJE: ¿Cómo ser de verdad misericordioso con el prójimo? El Papa da las claves

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VATICANO, 08 Oct. 16 / 09:09 am (ACI).- Así afirmó en un vídeo-mensaje a los participantes del 14 Encuentro Nacional de “Manos Abiertas” que se celebra estos días en la ciudad Argentina de Santa Fe. Es una organización de voluntarios de inspiración cristiana que surgió en 1992 en Villa Mayo, Buenos Aires.
Francisco comentó la parábola del Buen Samaritano aprovechando que el tema del encuentro es “Misericordia, un viaje del corazón a las manos”.
“El corazón, sea el del Buen samaritano como el de Jesús, fue tocado por la miseria: la miseria que vio allí, la miseria de esa madre viuda que vio Jesús, esa miseria de dolor, y la miseria de ese hombre apaleado que vio el samaritano”.
Así, “el corazón se junta con la miseria del otro y eso es misericordia. Cuando la miseria del otro entra en mi corazón siento misericordia, que no es lo mismo que tener lástima, la lástima es otro sentimiento”.
El Santo Padre puso un ejemplo: “Yo puedo tener lástima frente a un animal herido o a una situación, pero misericordia es otro sentimiento, es cuando la miseria del otro, o una situación de dolor, o de miseria, se me metió en el corazón y yo permití que esa situación tocara mi corazón. Yo diría: es el viaje de ida, el viaje de la miseria al corazón. Y este es el camino: no hay misericordia si no se parte del corazón, un corazón herido por la miseria del otro, por una situación dolorosa del otro, un corazón que se deja herir”.
El Papa aclaró que “es distinto tener buenos sentimientos, eso no es misericordia, son buenos sentimientos”. “Misericordia es ese viaje de ida desde la miseria a mi corazón, asumida por mi corazón, que conmueve mi corazón y que, a veces, lo conmueve de tal manera que el corazón es como una brújula en el Polo Norte, no sabe dónde está parado por eso que está sintiendo”.
En en el vídeo, el Papa argentino también quiso hablar de la diferencia entre misericordia y lástima. “Primero hay que pedir la gracia de tener misericordia, es una gracia, y se la tienen que pedir al Señor”, pero “el único camino para tener la misericordia es a través del propio pecado reconocido por uno y perdonado por el Señor, a través del pecado reconocido y perdonado”.
“Solo se puede ser misericordioso si uno se siente realmente misericordiado por el Señor, si no no podés ser misericordioso. Si vos sentís que tu pecado es asumido, perdonado, olvidado por Dios, sos misericordiado, y desde ese ser misericordiado, podrás ser misericordioso. Si la misericordia no parte de tu corazón así, no es misericordia”, explicó.
En defnitiva. “misericordia es un viaje del corazón a las manos. ¿Qué hago, abro las manos o mi corazón? Las dos cosas. Dejáte herir el corazón por la miseria, por la de los otros y por la tuya; dejáte misericordiar y empezá el viaje de vuelta, y con tus manos misericordia a los demás derrochando misericordia y amor”.
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