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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

viernes, 21 de octubre de 2016

MENSAJES EL TRIUNFO DE LA INMACULADA TOMO 2.


23-01-09 

Jesús: Algunos creen que la Revelación del Corazón de Jesús terminó con Santa Faustina Kowalska, y no es así. Todavía queda un pequeño exponente, que revelará lo más grande. Y ésa eres tú. La más pequeña de mis profetas para transmitir la cumbre revelada: la Eucaristía como Corazón de Jesús.

 08-02-09 

Virgen: Mamá, sólo una palabra de 3 sílabas: “So-co-rro”. Amada mía: Soy la Señora del Perpetuo Socorro. ¿A quién crees que se dirigían tus antepasados en la Guerra? A Mí. ¿A quién crees que invocaban en sus Angustias? A Mí. La Virgen de las Angustias. Esos Nombres están pasados de moda: Nuestra Señora de la Soledad. La Virgen de los Desamparados. La Virgen de los Dolores. En esta Guerra – Guerra Civil española - y las anteriores.  Tu país siempre ha sido beligerante. Beligerante para defender el bien y con las Fuerzas del Bien. Ahora, son las fuerzas del Mal las que beligeran en tu Patria. Mientras tiene a las fuerzas del bien narcotizadas o debilitadas con las riquezas. “No se puede servir a dos señores. No se puede servir a Dios y a las Riquezas”34. Por eso, hija, por eso – dice el Señor – “Yo la voy a seducir, la llevaré al Desierto y allí hablaré a su corazón. Y ella me responderá, como en los días de su juventud”35. Es el Plan del Espíritu, que tendrá su cumplimiento en vosotros y en vuestros días. Sí… “La llevaré al desierto”. Dios llevará al desierto a la Nación española para que le responda. ¡Y ella Le responderá! Hija mía, mira que ésta es una promesa para vosotros, miembros de la Nación española que lucháis en el Ejército del Bien y permanecéis heridos o abotargados. ¡Despertad! Acudid a Mí, que soy la que cura, que soy la que salva, la que os lleva a vuestra Salvación. Yo os Sanaré. (La Madre Teresa de Calcuta habla de la gran muchedumbre de pobres que vio en una visión)

Esa muchedumbre de pobres de Madre Teresa son para ti los pobres de la Nación española. Son indigentes de Amor. No pobres materiales, aunque los haya, pero son, sobre todo, pobres de amor. A los que tú tendrás que llevarles el Amor, al Amor con mayúsculas. A través de tus Mensajes. Sí. Esa muchedumbre que tú veías, hace tiempo ya, en una de tus visiones que tendían los brazos hacia ti. Que sucumbían dentro de una maraña de suciedad y agua, riadas de pecado que les arrastraban y alzaban sus manos esperando ser rescatadas. Y tú, con la Virgen, en un montículo, recogíais a los desgraciados. Tú, acompañada de la Virgen, llevabas su Mensaje para todos, Mensaje de Esperanza y de Paz.  Esos pobres que, agolpados a tu puerta, te pedían pan. Ese pan que tú regalabas, sacándolo de tu corazón, que se convertía en alimento preciado para ellos. Pan que te había sido regalado. Esos enanitos que se acercaban al altar a beber de tu sangre, mezclada con la Sangre. Y llevaban sus copas para llenarlas, y salían saciados. Esa gente que acudía a ti para buscar razones al no comprender la sinrazón que reina. Que busca porqués, que busca el camino y no sabe cómo. No sabe qué pasa y qué hacer ahora. No oye la Voz de Dios. No la escucha, porque la Voz está ahogada por la Muchedumbre. La Voz está ahogada por el Desastre y las Riquezas.

(Gente que pierde sus cosas y no sabe encontrar a Dios porque la preocupación de conservarlas se lo impide, o la angustia de la pobreza, cuando siempre has sido ricos y vivido en la abundancia) Y ellos no la escuchan, no la oyen. Primeros indigentes: tu familia. No serías buena “dadora” para los demás si no dieras primero a los tuyos, que te necesitan. Segundos indigentes: tu Movimiento dentro de la Iglesia. Terceros: los Consagrados de tu Movimiento. Cuartos: (…)36 Quintos: tu Iglesia, en tu pueblo, en tu diócesis, en tu ciudad. Sextos: la Iglesia de España y sus dirigentes. Séptimo: tu amada Patria, España, “que lacera cruelmente mi Corazón”. Octavo: las naciones de habla hispana. Y noveno: el mundo. Aquí está tan explícito que a nadie le cabrán dudas. Tengo un décimo indigente, que para ti es el primero, el Primero y el último. El Alfa y Omega Para Él todo tu amor, para Él las gentes, el amor de todos para Él. Llévalos a Él. Pero antes, sé tú misma la que ha ido a Él. CuídaLe. ÁmaLe. Es de esas Fuentes de donde sacarás Aguas con gozo para repartir a los demás.37

Es de esas Fuentes de donde tú beberás y darás de beber. Es de su Carne que darás de comer. Es su Corazón el que repartirás y darás a manos llenas, rebosantes. ¡Oh, es Su Corazón quien no puede contener el Gozo de querer repartirse y lo hará! ¡Lo hará a través de ti, a través de vosotros!

34 Mt 6,24.
35 Os 2,17s
36 Una necesidad concreta en la Iglesia.
37 Cfr. Is 12,3.

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